La demanda de abonos para la piscina de Petín se dispara
VERANO
La llegada de los emigrantes pondrá al límite su aforo durante la segunda quincena de julio
La elevada demanda de abonos para la temporada de la piscina municipal de Petín llevó al Concello a retirarlos de la venta. "Este año, muchísima gente compró abonos. Hay gente que viene en verano y que otros años sacaba entradas. Ahora, llama al Concello para sacar abonos", explicó la alcaldesa, Raquel Bautista Carballo.
La regidora atribuyó la alta demanda para toda la temporada estival al temor a no poder acceder a las piscinas públicas, como consecuencia de la reducción de su aforo. El medio centenar de parcelas dibujado en el recinto podría no bastar durante la segunda quincena de julio y la primera de agosto. "Las parcelas son las que hay y no quiero que lleguen y no puedan acceder", dijo la alcaldesa.
El aforo máximo permitido para estas instalaciones fue reducido al 75 %, no pudiendo coincidir en el vaso grande más de 75 bañistas, en tanto que nueve es el límite fijado para el pequeño.
El cierre de la venta de abonos fue acordado en unos días de escasa asistencia de bañistas a la piscina de Petín, pero también a las de otras de la comarca. La subida de la temperatura no consiguió que las instalaciones municipales de O Barco, A Rúa, Vilamartín, Rubiá y Carballeda alcanzasen el 50 % del aforo permitido por las autoridades.
Esta disminución del número de bañistas fue confirmada por el concejal de Deportes de O Barco, Aurentino Alonso Araujo. Indicó que "a xente está máis conservadora". Tampoco son muchas las personas que comenzaron a utilizar las piscinas de A Rúa. Aquí, su alcalde, Álvaro Fernández López, considera que el amplio espacio del recinto de las piscinas evitará cualquier problema de capacidad. "No creo que se exceda el aforo", afirmó. Inmediatamente, explicó que un buen número de vecinos recurrió a la adquisición de pequeñas piscinas, por lo que no acudirán a las del municipio.
En Sobradelo (Carballeda de Valdeorras), las piscinas públicas abrieron el viernes pasado, una vez rematadas las obras de reparación de los desperfectos ocasionados por el último desbordamiento del Sil. Su alcaldesa, María del Carmen González Quintela, coincidió al señalar que no habrá masificación y, "si la hubiera, se tomarían medidas".
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