Ángela Valence, participante ourensana del MIR: “Si suspendemos, lo peor que nos puede pasar es volver a hacerlo el año que viene”

ENTREVISTA

La ourensana Ángela Valencia afronta el examen del MIR con una mezcla de agotamiento y confianza además de sufrir factores externos que no ayudan

Ángela Valence.
Ángela Valence.

Desde junio, Ángela Valence (Verín, 1997) vive por y para el estudio. Se prepara para el examen MIR con la determinación que exige uno de los retos académicos más intensos de la carrera médica. “Nunca he vivido algo así a este nivel de estudio”, confiesa. Su rutina ha sido exigente. Seis días a la semana con una academia online, descansando únicamente los domingos.

 Para despejarse, los sábados viajaba a Santiago de Compostela a hacer simulacros presenciales. “Me ayudaba a salir de casa, cambiar de ambiente. Aunque fuera para seguir estudiando, se sentía distinto”, explica.

A solamente unos días de enfrentarse a la prueba, Ángela se encuentra en una mezcla de agotamiento y confianza. Sabe que se ha preparado al máximo, y eso le da cierta tranquilidad, ya que se ve preparada. Como muchos otros, ha sacrificado gran parte de su vida social, rutinas y tiempo de ocio por una meta que la sigue motivando.

A esa presión se le suman factores externos que no ayudan. Ángela reconoce que el cambio de comité encargado de elaborar las preguntas del MIR le genera inseguridad, ya que no tienen claro qué tipo de examen se encontrarán este año. Además, el retraso en la publicación de las listas de admitidos por parte del Ministerio de Sanidad añadió intranquilidad innecesaria a los días previos.

Aunque estudió Medicina en Madrid, le gustaría regresar a casa después de tantos años fuera: “Me gustaría volver a Galicia después de tanto tiempo lejos. Pero a estas alturas, ya no me cierro a nada ni a ir a ningún sitio”. De igual manera, existen múltiples especialidades que le gustaría hacer, sin decantarse claramente por ninguna.

Pese a todo, quiere transmitir un mensaje positivo y de serenidad que sirve para todas las personas que mañana se someterán a la prubea. “Si suspendemos, lo peor que puede pasar es volver a hacerlo el año que viene. En un mundo con accidentes graves y guerras, es importante relativizar lo que es el fin del mundo. Realmente somos unos afortunados”.

Contenido patrocinado

stats