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ENTREVISTA
Doli Pereira (Verín, 1975), afincada desde hace ocho años en Benidorm, retrata en su última obra la Guerra Civil en la localidad verinense desde el golpe de Estado hasta 1938, combinando personajes ficticios y reales con hechos históricos.
El acto de presentación será este jueves en la Casa da Cultura, a las 19,30 horas. También intervendrá la artista Luz Novoa, que expondrá cuadros que reflejan el periodo guerracivilista en la comarca.
Pregunta. ¿Qué descubrió acerca de la represión y el silencio impuestos en Verín y comarca a raíz de la sublevación militar de 1936?
Respuesta. Me gustan mucho los retos y hasta ahora no había hecho novela histórica, si bien todas mis obras tienen un componente de denuncia social. Hemos crecido escuchando hablar siempre de Franco, de lo mal que lo pasaron nuestros antepasados y de que no se podía hablar, pero cuando me puse investigar me quedé impactada. En Galicia no hubo un frente de combate como tal, pero murió muchísima gente. A todos los que se creía que eran republicanos se les acusaba y más tarde se les fusilaba. Me sorprendió mucho la caza que hubo desde un principio. El propio alcalde de Verín, Carlos Reino Caamaño, fue asesinado. Lo mismo le ocurrió al empresario Lino García Vázquez, de quien también hablo en el libro. Bastaba con pensar distinto para que te metieran en una lista. Para quienes nacimos después del régimen, es impactante descubrir que todo eso ocurrió donde has estado viviendo, que las paredes y las piedras guarden tantos silencios.
P. Se trata del primer volumen de una trilogía, “Maletas vacías”. ¿Tiene pensado recrear también la posguerra en la villa?
R. Claro, pero sé que no será fácil porque ya en esta me costó encontrar datos. A la gente mayor no le gusta recordar este periodo, es como si todavía quedara una herida, pero al fin y al cabo es nuestra historia. Y más que la Guerra Civil, la posguerra, por el hambre y lo mal que lo pasaron después. En la secuela retomaré las historias de dos personajes que se ven forzados a marcharse fuera de España, a América, y combinaré esa historia del exilio con la de la gente que se quedó aquí. Pero por el momento tengo que dejar reposar la carga emocional que ha supuesto realizar algunos descubrimientos de mi tierra con este libro. No es fácil ponerse en la piel de quien reprime, del verdugo.
P. Tiene una larga trayectoria en la autoedición, y esta vez ha elegido para la portada una obra de la pintora Luz Novoa.
R. La conocí a través de redes sociales y me gustaron sus cuadros, no se guarda nada, son muy potentes. Cuando estaba escribiendo el libro le dije que me encantaría que se encargara de la portada. Y creo que no he podido escoger a alguien mejor, ya que ha sabido plasmar la novela a la perfección. Fue ella la que me propuso acompañar la presentación con una exposición de una serie de sus obras acerca de la Guerra Civil.
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