Arrancan meses después los trabajos para blindar A Bouza
RIESGO DE DESBORDAMIENTO
La Confederación Hidrográfica Miño-Sil llevará a cabo una canalización provisional del regato que atraviesa la población de A Bouza.
Después de las riadas registradas el pasado mes de julio, que causaron importantes daños en la aldea de A Bouza, en Viana do Bolo, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil ha iniciado las obras para la canalización provisional del regato que atraviesa la población.
Los trabajos, que comienzan tres meses después de los episodios de inundaciones, tienen como objetivo recuperar y mejorar las condiciones de seguridad del cauce y reducir el riesgo ante posibles nuevos episodios de desbordamiento.
Desde la entidad local califican estas actuaciones de “verdaderamente importantes”, ya que permitirán intervenir en uno de los puntos más afectados por las riadas y avanzar en la protección de la población frente a futuros episodios de inundación. Recalcan que estas obras son fundamentales para reparar los daños ocasionados por las riadas y recuperar las zonas afectadas, pero inciden en la necesidad de reforzar las medidas de prevención mediante una adecuada gestión y mantenimiento de los montes y de los canales y cauces de agua.
Asimismo, se continúa llevando a cabo diversas actuaciones en el resto de las aldeas afectadas, Pixeiros, Pradocabalos y O Castro, con el objetivo de reparar y paliar parte de los daños ocasionados, así como de recuperar y acondicionar las infraestructuras y espacios afectados. Estas intervenciones están dirigidas a restablecer, en la medida de lo posible, las condiciones existentes antes de los daños y contribuir a la recuperación de las zonas afectadas.
Estas actuaciones llegan después de varios meses de paralización, motivada por diferentes dificultades y trámites burocráticos que han condicionado y retrasado el inicio de los trabajos. Esta situación ha generado una considerable incertidumbre entre los vecinos de las zonas afectadas, que se han visto obligados a convivir durante todo este tiempo con los daños ocasionados, sin poder recuperar plenamente la normalidad en sus vidas y actividades cotidianas.
La demora en la puesta en marcha de las actuaciones ha mantenido además a estas localidades en una situación de especial vulnerabilidad, ante el temor de que pudieran volver a producirse episodios similares y agravarse los daños ya existentes. “Vivíamos con miedo”, apuntan los vecinos.
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