Las biografías ilustres

RECORTES

Publicado: 17 sep 2026 - 04:40
Opinión en La Región
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Ulysses Grant, general en jefe de los ejércitos del Norte durante la Guerra de Secesión y héroe y vencedor de la contienda, fue el 18 presidente de los Estados Unidos entre 1869 y 1877, lo que le convirtió en máximo responsable del país durante su expansión hacia el Oeste. Paradójicamente, no estaba en el palco del teatro Ford cuando Lincoln fue asesinado -lo que dio lugar a no pocas y malévolas habladurías- y cuando se retiró de la Casa Blanca, inició una carrera de inversor distinguido que lo convirtió en uno de los hombres más ricos de América. Para su enorme desventura y ya en su vejez, y tras pasar dos años dando la vuelta al mundo con su esposa, fue diagnosticado de cáncer de laringe al tiempo que recibía la noticia de que una mala gestión en sus asuntos económicos lo precipitaba a la ruina. Para asegurar el futuro de su familia, aceptó un contrato para describir sus memorias que escribió en soledad y de su puño y letra. Obtuvo unos ingresos millonarios que salvaron a su descendencia porque él falleció cuatro días después de haberlas terminado.

Dicen que sus memorias son un tratado de política internacional

Dicen que sus memorias son un tratado de política internacional y de honestidad consigo mismo y con los demás, confesando sin ambages ni subterfugios lo bueno y lo malo de su vida como militar, como político y como hombre de empresa, buceando entre las luces y las sombras de una existencia forjada al acero con equilibrado reparto de maldades y bondades dichas y escritas de corazón por un hombre que se sabe finito y que, en justa reciprocidad con aquellos que confiaron en él, no se guardó nada. A él lo juzgarían las generaciones posteriores pero el ya no lo sabría y se volcó con el libro en una catarsis tan profunda como dolorosa.

La asunción de sí mismo y la sinceridad en el reconocimiento de bondades y maldades es una tarea que además de redención entraña grandeza. Espero que Pedro Sánchez escriba sus memorias cuando acabe el ciclo. Unas memorias que sospecho no van a tener grandeza y que no nos van a sacer de ignorantes. Eso sí, y rememorando a Bécquer, podrían llamarse “Cartas desde mi celda”. Ábalos ya está en ello, Cerdán ha escrito algo –yo lo tengo- y Zapatero se va a poner en breve.

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