Manuel Orío
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Juan de la Cierva y Codorníu (1895-1936) fue un ingeniero e inventor español cuya contribución a la historia de la aviación resultó decisiva.
Nacido en Murcia, desde joven mostró un gran interés por la mecánica y el vuelo. Tras varios intentos de construir aviones convencionales, en 1920 se enfrentó a un problema recurrente en la aeronáutica de la época: la pérdida de sustentación o “pérdida de velocidad”, que provocaba accidentes fatales.
Para resolverlo, ideó algo completamente nuevo: el autogiro.
El autogiro era una aeronave con un rotor principal de palas libres que giraban impulsadas por el viento relativo, mientras un motor y una hélice convencional proporcionaban el avance.
Esta innovación permitía despegar y aterrizar en distancias muy cortas y, sobre todo, eliminaba el riesgo de pérdida aerodinámica. El primer vuelo con éxito de un autogiro tuvo lugar en 1923, marcando un antes y un después en la historia de la aviación.
El invento despertó un enorme interés internacional. De la Cierva trabajó en España y luego en Reino Unido, donde fundó la Cierva Autogiro Company. Su creación fue adoptada y perfeccionada en varios países, sirviendo de inspiración directa para el desarrollo posterior del helicóptero. De hecho, muchas de las soluciones técnicas del autogiro, como el rotor articulado, resultaron fundamentales para el diseño de los helicópteros modernos.
Uno de los momentos más memorables de su carrera ocurrió el 18 de septiembre de 1928, cuando De la Cierva cruzó el Canal de la Mancha pilotando personalmente su autogiro. El vuelo, de unas tres horas de duracion, partió de Croydon (Inglaterra) y llegó a Le Bourget (Francia). Este hito demostró la fiabilidad de la aeronave y consolidó su prestigio internacional como pionero de la aviación.
Lamentablemente, la vida de Juan de la Cierva se truncó prematuramente en 1936, cuando murió en un accidente aéreo en Croydon. Sin embargo, su legado permanece vivo: el autogiro no solo revolucionó la aviación en su tiempo, sino que abrió el camino para los helicópteros, una de las máquinas más versátiles de la historia moderna.
El nombre de Juan de la Cierva sigue siendo sinónimo de ingenio, innovación y valentía en la exploración de los cielos.
¡Que inventen ellos! es una lapidaria expresión de Miguel de Unamuno cuyo repetido uso y abuso ha producido un tópico o cliché que se utiliza con sentidos opuestos.
El tópico es muestra de hasta qué punto la ciencia y la tecnología han sido en España una realidad marginal en su organización y contexto social, de modo que se ha llegado a convertir en una especie de estereotipo nacional español, unas veces rechazado por impropio o humillante y otras veces asumido con orgullo y desdén, como era su propósito original.
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