Las Comadres despuntan en Viana
ENTROIDO
Viana do Bolo iniciaba la celebración de su Xoves de Comadres con la “colga da lardeira”, un ritual que daba paso a la harina, al sonido de los bombos y aixadas y a una jornada para mayores y pequeños llena de disfraces y creatividad.
El reloj marcaba las 00,00 del Xoves de Comadres cuando la comitiva del fulión descendía desde el Cabo da Vila hasta la Plaza Mayor acompañando a la lardeira. Se procedía así a colocar esta figura en el lugar que le corresponde, sobre el pilón, junto al lardeiro.
Ahora, los dos presiden el epicentro de la celebración. Serán testigos de la fiesta hasta altas horas, del paso de decenas de fuliones, de la harina y de la tradición. Ataviada con un outfit de lo más moderno y acompañada de una mascota, su llegada marca el inicio de los días “más grandes”. Hoy ellas son las protagonistas: las mujeres.
Tras la cuelga, sacan sus bolsas de harina y comienzan a rociar al sexo opuesto, realizando exactamente el mismo ritual que ocurría a la inversa hace justo una semana. Con la salida del sol comienzan los mensajes de “feliz día de comadres” y una especie de emoción despierta y serpentea el cuerpo.
Los pequeños del municipio recorren las calles con elaborados disfraces que llevan meses preparando. Junto a ellos, un gran fulión en el que las nuevas generaciones dejan palpable que a esta tradición le queda mucho futuro.
La harina es la protagonista también durante la tarde, que finaliza con la animación de las charangas por los bares y los grupos de mujeres disfrazadas que llenan los restaurantes. Cenas donde los productos de cercanía son los protagonistas, pero también las risas, las anécdotas y el intercambio de experiencias entre diferentes generaciones.
Música en la plaza
La música en la plaza pone el punto final a una jornada que se prolonga hasta bien entrada la madrugada.
Y así, entre el sonido de bombos y aixadas y con la harina aún en el aire, el Xoves de Comadres vuelve a demostrar que es mucho más que una jornada festiva: es encuentro, tradición y convivencia. Una celebración que une generaciones, que mantiene vivas las costumbres y que convierte las calles en un espacio donde manda el Entroido.
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