Barro en las calles de Viana, recuerdos bajo tierra y una normalidad aún lejana

LUCHA POR RECONTRUIR

Las cuatro aldeas más afectadas de Viana do Bolo por la riada luchan para reconstruir sus hogares entre toneladas de barro, madera y escombro

Vecinos de la aldea vianesa de Pradocabalos durante los trabajos de limpieza tras la riada.
Vecinos de la aldea vianesa de Pradocabalos durante los trabajos de limpieza tras la riada. | Lucía Otero

Dicen que después de la tormenta llega la calma. Pero en Viana do Bolo la calma todavía parece un horizonte lejano. En las aldeas de A Bouza, Pradocabalos, O Castro y Pixeiros, las intensas tormentas del pasado miércoles no solo han arrastrado barro, piedras y agua. También se han llevado consigo parte de la tranquilidad y de la vida cotidiana de unos vecinos que hoy continúan luchando por recuperar aquello que, hasta hace apenas unos días, era su día a día.

Calles cubiertas de lodo, viviendas dañadas, huertas arrasadas, vehículos sepultados y enseres amontonados recuerdan la fuerza desmedida con la que irrumpió el agua. Donde antes había caminos conocidos y espacios de encuentro, ahora quedan montones de tierra y una sensación compartida de impotencia.

Los trabajos se centran ahora en la limpieza de calles y accesos, así como en la retirada de las toneladas de piedra, tierra, troncos y restos vegetales que la fuerza del agua arrastró a su paso. Se trata de una intervención compleja que exige el uso continuado de maquinaria pesada, además de una gran coordinación. Excavadoras, camiones y equipos de emergencia trabajan sin descanso para despejar vías de comunicación, recuperar servicios básicos y permitir que los vecinos puedan volver, poco a poco, a entrar en sus viviendas y retomar una rutina que todavía parece lejana.

Según ha explicado el alcalde de Viana do Bolo, Germán García-Ávila, los trabajos en el núcleo de Pradocabalos se centran en la retirada de grandes cantidades de escombro y restos vegetales. La maquinaria pesada continúa sacando el lodo acumulado en las calles y despejando los accesos, además de proceder a la limpieza de los garajes afectados por la riada. Una vez concluyan estas labores, está prevista la intervención de motobombas, una actuación ya coordinada con el servicio de incendios de la Xunta de Galicia para extraer el agua y el barro que todavía permanecen en numerosas viviendas y bajos.

De forma paralela, en A Bouza continúan las labores de prevención para minimizar el riesgo de nuevos episodios de inundaciones. En esta localidad, maquinaria de la Diputación de Ourense está ejecutando una gran zanja de drenaje con el objetivo de canalizar el agua en caso de que vuelvan a registrarse lluvias intensas, evitando así que se reproduzcan los problemas ocasionados por la tormenta del pasado miércoles.

En total son en torno a los 100 vecinos los que sufrieron este temporal en directo. Alrededor de 30 en Pradocabalos, sobre 40 en Pixeiros, unos 50 A Bouza y 3 en O Castro.

A la espera del peritaje

No obstante, las labores de limpieza no podrán llevarse a cabo en aquellos inmuebles que cuentan con cobertura de seguro. En estos casos, los trabajos deberán esperar a que finalicen las correspondientes peritaciones realizadas por el Consorcio de Compensación de Seguros, con el fin de que los daños puedan ser correctamente valorados y las indemnizaciones se ajusten a la realidad de los desperfectos ocasionados.

El regidor ha hecho un llamamiento a la prudencia y ha pedido a los vecinos que eviten acceder a las zonas donde se está trabajando. “De momento pedimos que non interrompan os traballos. Hai movementos de maquinaria moi importantes para retirar as enormes pedras e árbores arrastradas pola riada. Cando esa fase remate e sexa necesario actuar de xeito manual, solicitaremos a axuda pertinente”, señaló.

El alcalde también confirmó que los suministros básicos han podido restablecerse en las últimas horas, especialmente en A Bouza, donde la situación presentaba una mayor complejidad debido a los importantes daños. Tanto el abastecimiento eléctrico como el suministro de agua han quedado nuevamente operativos, aunque esta última no es apta por el momento para el consumo humano.

Ante esta circunstancia, se ha procedido al reparto de agua potable entre los vecinos de la aldea por parte del concello, mientras se llevan a cabo las comprobaciones necesarias para garantizar la calidad sanitaria de la red y determinar cuándo podrá volver a utilizarse el agua del grifo con total normalidad.

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