José María Eguileta e a memoria de Ourense

VIDA

Conversar con un arqueólogo es descubrir que las ciudades bajo nuestros pies guardan memorias mucho más vivas de lo que imaginamos. A lo largo de su trayectoria, José María Eguileta ha dedicado su vida a desentrañar los secretos del pasado gallego, desde los monumentos megalíticos de A Baixa Limia hasta los cimientos romanos de Ourense y el emblemático santuario de As Burgas. Tras su reciente jubilación como arqueólogo municipal, un recorrido por los orígenes de su vocación revela la realidad científica y paciente de la profesión, lejos de los mitos cinematográficos, así como el delicado equilibrio entre el desarrollo urbanístico de una ciudad habitada y la conservación de su legado más profundo.

José María Eguileta e a memoria de Ourense
José María Eguileta e a memoria de Ourense | Miguel Ángel

Pregunta. ¿Cómo llegó la arqueología a su vida?

Respuesta. Cuando era niño había tres profesiones que me encantaban. Una era el periodismo, otra era ser marino y otra era la arqueología, que era la fundamental. Pero claro, para mí la arqueología era algo así como un poco exótico, ¿no? Era Egipto, Grecia y tal, hasta que tuve la fortuna de encontrarme con Xocas como profesor. Entonces él empezó a hablarme de sus excavaciones, de las excavaciones de Cuevillas. Y claro, yo me preguntaba, “¿Todo eso tenemos aquí, de verdad?”. Lo que descubrí con él, con sus clases y con lo que transmitió, sobre todo los trabajos de Cuevillas y del mismo Xocas, era que la arqueología no era ni aventura ni emociones, era una herramienta poderosísima para conocer el pasado. Entonces dije, “Caray, pues esto es lo mío”. A partir de ahí dediqué todos los esfuerzos a hacer arqueología. Y a partir de ahí me decidí por el megalitismo, que era una de las facetas que había tocado Cuevillas.

P. Supongo que es una profesión que propone un ejercicio de paciencia como pocas.

R. Sí, efectivamente. Muchas veces se asocia con Indiana Jones, que es muy importante porque eso hace que la gente se acerque a la arqueología, pero la realidad está muy lejos. En la arqueología hay mucho más de biblioteca que de Land Rover y monte. Sólo cuando tienes los ojos preparados por el conocimiento, a través de lecturas y sobre todo de metodología, puedes obtener esas miradas del trabajo de campo.

P. Cuando empezó en Ourense como arqueólogo municipal, parecía que el pasado romano de la ciudad eran piezas aisladas, y con los años fue adquiriendo esa perspectiva de conjunto.

R. Sí, eso es una de las cosas que me dejaron más satisfecho. El pasado romano de Ourense, el asentamiento más antiguo de nuestra ciudad, siempre se decía. Ya había un trabajo excelente de Cuevillas (fíjate que siempre está Cuevillas por medio), que era “Como naceu a cidade de Ourense”, que ya en 1934 con una intuición tremenda, sin intervenciones arqueológicas, fue capaz de definir bastante bien el origen de la ciudad vinculado al termalismo. Cuando entré en el Concello, para mí fue una maravilla, lo que te permite la profesión de arqueólogo municipal, aunque me acabo de jubilar sigo siendo arqueólogo, es estar en primera línea de observación. Evidentemente ya había trabajos anteriores, se había excavado en las Josefinas con Luis Orero y Paco Espino; el solar del Museo Arqueológico, Paco Fariña con otra gente, yo mismo, que fui el primer arqueólogo empresario de Ourense, excavé la necrópolis de La Trinidad… Pero eran unas cautelas que iba aplicando la Xunta ante obras. Cuando se hizo el Plan Especial de Reforma Interior (PERI), zonificó la ciudad arqueológicamente y cada vez que alguien quería hacer una obra se le ponía una cautela arqueológica. Tuvimos la oportunidad de tener un muestrario fantástico desde la calle Concordia hasta el Posío y desde Progreso hasta San Francisco. Eso nos permitió ir definiendo un asentamiento romano que iba desde la plaza de la Magdalena hasta el Posío, y desde Las Burgas hasta la Plaza de la Magdalena y la calle Libertad. Lo más importante fue fecharlo en la segunda mitad del siglo I después de Cristo, ofreciendo una propuesta seria sobre un espacio y una cronología por primera vez en la ciudad. Creo que esa fue la gran aportación de cómo el planeamiento urbanístico no es sólo de arquitectos, de promotores o de políticos, sino que se pueden sacar unas conclusiones de tipo arqueológico para ir entendiendo la evolución de la ciudad. Aparte de las excavaciones de As Burgas, claro.

Visita guiada al casco histórico en 2022.
Visita guiada al casco histórico en 2022. | La Región

P. ¿Fue ese uno de los grandes hitos de su trayectoria profesional?

R. Sí, eso fue fantástico. Al principio, los propios arqueólogos excavábamos también lo mismo que hacíamos gestión, pero llegó un momento en que era inviable. Aquí quiero citar a Celso Rodríguez Cao, el arqueólogo que contratamos para excavar As Burgas dentro de un proyecto municipal que ejecutó él y en el que colaboramos estrechamente. Apareció un edificio santuario con una piscina termal, con el dios Reve Anabaraego, que parecía ser el que le daba las propiedades curativas a As Burgas, y una sacralización de los manantiales que le dio la razón a Cuevillas cuando todavía no tenía esos datos y eso nos habla de la intuición de un gran arqueólogo e historiador, que ya lo había intuido con aquel ara famosa de Calpurnia Abana.

P. ¿Somos conscientes los ourensanos de todo este legado?

R. A medias, muy poquito a poquito. Los arqueólogos somos historiadores, pero en vez de buscar documentos escritos sobre el pasado, nos basamos en vestigios materiales que a veces -voy a ser un poco osado- son más verídicos que un documento, porque un documento puede ser interesado, pero la arqueología no miente. Si los materiales son de los siglos I y II, el estrato es de esa época. Yo soy prehistoriador de formación, hice la tesis doctoral sobre monumentos megalíticos y estudié suelos, orografía y edafología… La prehistoria se acerca mucho a las ciencias naturales. La arqueología hereda eso, por ejemplo, el sistema estratigráfico como herencia de la geología, dándole una validez científica contrastada. La arqueología da evidencias y luego está lo que tú seas capaz de interpretar a partir de lo que ves, pero son datos feacientes y fiables.

P. Y en ese proceso hay que dejar margen tanto para la sorpresa como para la frustración, ¿no?

R. Totalmente. Por ejemplo, en As Burgas hay dos sectores, uno con antiguos balnearios y otro con las piscinas termales, y luego hay un sector intermedio que no dio nada. Hay que saber interpretar esa zona intermedia que no dio nada, que era totalmente estéril excepto por dos puntitos, que eran dos tumbas romanas tardías que te están hablando del abandono urbano de esa época. En arqueología lo problemático es la falta de datos, pero la falta de ocupación en un espacio también es un dato arqueológico que tiene explicación.

P. En su caso, caminar por la ciudad será irse preguntando constantemente qué hay aquí debajo de sus pies.

R. Así es. Vas por la zona de los Vinos y de repente ves una obra de urgencia porque reventó una tubería, y aunque estés tomando unos vinos vas a echar el ojo a la estratigrafía, mirando si sale algún material y pensando en los documentos medievales de esa zona, de esa calle. Es inevitable. Aunque ahora esté jubilado y ya no debo entrometerme, eso va conmigo.

Toma de posesión como miembro de la Academia de Bellas Artes.
Toma de posesión como miembro de la Academia de Bellas Artes. | La Región

P. ¿Cuál es la espinita con la que se jubiló?

R. Cuando se excavaron As Burgas y apareció la piscina termal, sólo pudimos excavar una parte porque está cortada por un edificio que se llama Casa Panadería, que es la conexión del edificio termal con la fuente de la Burga de arriba. Y eso nos quedó. Por distintos problemas de compra y tramitación no dio tiempo, y eso me quedó pendiente. Es la zona de captación de la piscina, de ese santuario, que sería ese culmen donde moraría el dios. Y si hasta ahora aparecieron seis altares, imagínate lo que puede aparecer en esa zona de captación, algo muy interesante que yo ya no veré como arqueólogo municipal.

P. Antes de ser arqueólogo municipal en Ourense, estudió mucho la zona de A Baixa Limia, que recientemente le dieron un reconocimiento en Muíños.

R. Nunca le estaré lo suficientemente agradecido al Concello de Muíños. Me hicieron este homenaje, pero tenía que ser al revés, yo soy el que está en deuda con ellos por el hecho de que se me diera la oportunidad de ir a una zona que habían recorrido maestros como Xocas o Cuevillas. A Baixa Limia tiene algunas cosas muy específicas, por ejemplo el campamento romano de Aquis, excavado por Antonio Rodríguez Colmenero y continuado por mi compañero Santi Ferrer. Tenemos tramos muy importantes de la vía 18, que estudié en Lobios con Celso Rodríguez Cao y Manuel Susteo Rodríguez en mi primer trabajo como arqueólogo, y una de las mayores concentraciones de monumentos megalíticos en el valle del Salas (Muíños) y la Sierra de Leboreiro (Lobios, Bande, Verea), siendo uno de los tres grandes corredores de entrada de influencias prehistóricas norte-sur. Fui una persona afortunada por tener estas oportunidades para empeza.

Con Plácido Álvarez y Lino Perdiz en el homenaje en Muíños.
Con Plácido Álvarez y Lino Perdiz en el homenaje en Muíños. | La Región

P. Volviendo a su trabajo como arqueólogo municipal, ¿cómo convive el desarrollo urbanísitico de la ciudad y la protección de su arqueología?

R. Sí, eso es inevitable. Las ciudades, sobre todo en Europa, son yacimientos arqueológicos, pero a diferencia de un castro, están habitados. Tienes que tener cuidado, respeto y ver siempre que se preserve el patrimonio sin afectar a los derechos de los habitantes actuales, que son tan legítimos como los que tuvieron en su día los que vivieron en los castros o los que se enterraron en los dólmenes. Los contemporáneos somos un poco presumidos y pensamos que somos el culmen de la historia, pero la ciudad seguirá cuando nosotros desaparezcamos y nosotros seremos uno más de los conformadores de este yacimiento llamado Ourense. Es importante respetar la ley y preservar el patrimonio, pero una vez tomados los datos en solares que luego ya no tienen mayor importancia, hay que dejar que siga evolucionando la ciudad.

P. ¿Cuál es el gran consejo que le daría al próximo arqueólogo municipal de Ourense?

R. Todos los arqueólogos que están ahí llegaron por méritos propios. El consejo que le doy es que cada uno debe dejar su impronta y su método, protegiendo siempre el patrimonio y obteniendo los datos de la mejor forma posible. Es fundamental cuidar las relaciones con la gente y con los demás agentes (arquitectos, propietarios) en este yacimiento vivo que es la ciudad. Y, sobre todo, que cada profesional deje su sello, saque la información y la transmita a la gente a través de publicaciones y medios.

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