DERROTA ANTE EL ZAMORA
El COB baja su producción
DERROTA ANTE EL ZAMORA
El COB encajó ante el Zamora la derrota más dolorosa en lo que va de temporada. Por el marcador (84-105), por la trascendencia que pueda tener en la pelea por una plaza en los play off y, quizá lo más importante, por las sensaciones que dejó el equipo ourensano.
El partido estaba marcado en rojo por los de Moncho López, pero nunca tuvieron opciones y se vieron totalmente superados. Por primera vez en toda la temporada, el COB no compitió.
Cuesta valorar en dónde puede estar la clave de una derrota así, pero en deporte como el baloncesto las estadísticas puede ayudar. La principal novedad en el COB podría buscarse en la llegada de Adin Vrabac en sustitución de Kentwan Smith, pero con el jugador bosnio los números del COB se mantenían estables. Hasta el sábado, con Vrabac habían ganado a Estudiantes, Palma y Tizona y perdido con Cartagena, Gipuzkoa y Básquet Coruña. El COB seguía en cifras para pelear el play off.
El siguiente “cambio” se produjo tras el parón de selecciones. Después de dos meses fuera del equipo, el estonio Carlos Jürgens regresaba al grupo, en el partido ante el Gipuzkoa. Desde entonces, el COB ha jugado cuatro partidos y ahí sí que saltan las alarmas en algunos aspectos del juego.
El COB viaja tras el parón para jugar contra el Gipuzkoa con un 50% de acierto en tiros de dos puntos y en estas cuatro jornadas cae notablemente y está promediando un 42,8.
La otra cifra que llama la atención es el número de veces que el COB consigue ir a la línea de tiros libres. En los cuatro últimos partidos lanza una media de 19 y hasta entonces lo hacía 25 veces. Seis opciones menos de sumar por partido.
Una de las armas del COB durante toda la temporada es su capacidad para conseguir segundas opciones. El equipo ourensano era el mejor de la liga con 12,5 por partido y en el último “mes” ha logrado incluso subir hasta los 15. Una cifra espectacular en una competición que tiene 9 rebotes ofensivos de media y el segundo equipo es el Básquet Coruña que promedia 11. No parece un tema actitud, por lo tanto, pero sí que al fallar más tiene más opciones de rebotear.
Otra de las constantes cobistas esta temporada es lo “poco” que lanza de tres puntos. Es el segundo equipo que menos lo hace de toda la competición, con poco más de 23 por partido.
Ese dato, unido a los problemas que tiene ahora para anotar de dos puntos explican la caída ofensiva del COB, que ha pasado de anotar 82 puntos por partido a poco más de 74 en los últimos cuatro partidos.
Esos datos salen de los partidos en los que se ha juntado el regreso de Carlos Jürgens con la presencia de Adin Vrabac.
Kentwan Smith dejó muchas dudas sobre su rendimiento, pero si en algo destacaba era en la amenaza exterior que suponía. Se fue del COB promediando un 42,3% de acierto en los triples, uno de los mejores jugadores de la liga.
Jürgens está firmando un 14% y Vrabac también tiene un problema en esa faceta del juego (27,3%).
Los rivales colapsan más facilmente el juego ofensivo ourensano concediendo más espacio a algunos exteriores y priorizando otras ayudas defensivas, lo que complica más sumar puntos en la zona.
Sin Smith el COB ha perdido amenaza y, por lo tanto, “spacing”, pero con Vrabac y Jürgens gana físico e intensidad defensiva. Toca reajustar piezas para que el juego vuelva a funcionar, aunque básicos como la concentración, la unidad o la confianza quizá más importantes que cualquier estadística.
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