SEGUNDA DERROTA SEGUIDA
El COB dimite del baloncesto ante el Palmer (72-56)
SEGUNDA DERROTA SEGUIDA
En el COB 2025-2026 cualquier tiempo pasado fue mejor. El equipo que, hace no tanto, mordía, creía y lo dejaba todo sobre el parquet, se ha convertido en una versión de Hacendado. Las conocidas carencias que tenía han salido a la superficie cuando sus virtudes han menguado. Ha perdido el baloncesto y, peor, parece haber perdido el alma. La quinta esencia de esa caída a los infiernos llegó en la visita al Palmer. Ante un rival sobrado de nada y carente de todo, el cuadro ourensano perdió 72-56 sin discusión ni debate. Solo estuvo en partido cuando los baleares no metían una. Literalmente. Después, nada de nada hasta un triste final prolongado que elimina la palabra play off del vocabulario ourensano demasiado pronto y de forma excesivamente dolorosa.
El partido fue de cara, hay que reconocérselo. El 3-3 que lucía el marcador con casi cuatro minutos disputados avisaba que la tarde iba a ser para muy cafeteros. En ese juego trabado, lleno de errores y con poco glamour, el COB fue llevando la iniciativa de mínimos. El sistema para frenar a Scrubb funcionaba. Faltaba mejorar en un ataque que se ha caído con todo el equipo. Sin alardes, los de Moncho López trataron de irse (12-16, m.9), pero el intento quedó en nada.
Un guion que se repitió en el segundo cuarto. El COB llegó a ponerse 20-27 y llevó el run-run a la parroquia local. Claro que, entre que el juego estaba cogido con alfileres y que el criterio arbitral empezó a ser raro (raro como sinónimo de malo), el Palmer se agarró a la vida más por inercia que méritos. Los aciertos en ataque eran casos aislados. Un triple de Seixas por aquí, una canasta de Okanu por allá, pero sin un líder que cogiese las riendas. Así que un bajísimo tanteador de 28-29 al descanso y la sensación que, a pesar de los males, el COB debía de ir ganándole por mucho más a un adversario que hizo 0 de 12 en triples.
Y la leyenda dice que el COB aún sigue en el vestuario de Son Moix. Pésima reanudación de los azules, que recibió sin anestesia un parcial de 13-0 (15, si le sumas dos puntos del segundo cuarto). Adiós muy buenas y hasta otra. Con 41-29 el miedo cambió de bando y el juego ourensano bajó a un piso más del sótano en el que estaba metido. La defensa perdió todo, y el ataque se convirtió en una colección de fallos, malos pases y peores decisiones (45-31, m.27). Ni los tiempos muertos ni las rotaciones arreglaban un desaguisado de tal calibre. Al finalizar el tercer cuarto, un inapelable 56-37.
La sensación era de que, en los allí presentes, no había nadie ni siquiera que soñase con meterse en partido. Por la diferencia, sí, pero sobre todo por el juego, las sensaciones y la mala imagen. El COB no era lo que era. Si a eso le sumas un Scrubb cómodo, un Izaw-Bolavie intimidador y el buen hacer del bloque nacional del Palmer, apaga y vámonos. En el equipo ourensano no funcionaba absolutamente nada, ni interior ni exterior. Vrabac no está y muestra síntomas de que es irrecuperable. Los jóvenes lo intentan desde sus lógicas limitaciones, y los llamados a tirar del carro no asumen su función. Un mix de difícil digestión.
Nada cambió en el cuarto final. Los baleares jugaban a placer. Alguno de sus jugadores intentó tiros que no había hecho en toda la temporada. En el lado del COB, nada que salvar (61-39, m.32). Los minutos de la basura entraron sin llamar a la puerta. En ese descalzaperros, Lisboa, Okanu y Martín Iglesias aprovecharon para maquillar un poco sus números. No era relevante. Incluso el tramo final dejó fallos y despistes para exclamar un “madre mía”. El partido agonizó y con él las esperanzas que tenía el COB de disputar un play off que aparece como una quimera. Un 72-56 duro y una forma de llegar a él más dura todavía y que se une al batacazo ante el Zamora en el Pazo.
El COB se ha caído. Tratará de levantarse, por supuesto, pero será tarde para cualquier atisbo de mirar hacia arriba. El equipo ourensano ha dimitido del baloncesto que le llevó a ilusionar al respetable y encarrila un tramo final de temporada que puede ser duro de tragar. Un domingo que podía ser de resurrección terminó siendo de penitencia y calvario. Lo próximo será el sábado, en casa, ante un Cantabria en tierra de nadie. Semana para trabajar y tratar de volver al carril correcto. Aunque ahora parezca inevitable pensar en lo que podría haber sido.
Palmer Basket:
Scrubb (19), Feliú (7), Camacho de Sá (-), Carralero (11) e Izaw-Bolavie (5) -quinteto inicial- Atencia (6), Urdiain (-), Dike (8), Roberts (2) y Comendador (14).
COB:
Lisboa (9), Martín Fernández (1), Kalscheur (8), McDonnell (7) y Gill (1) -quinteto inicial- Okanu (11), Vrabac (-), Isaac Vázquez (3), Huguet (2), Seixas (4), Martín Iglesias (6) y Jürgens (4).
Árbitros:
Quintas, Olivares y García.
Incidencias:
Partido de la jornada 28 de Primera FEB disputado en Son Moix.
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