El Obradoiro mejora al COB (77-85)

PRIMERA FEB

El equipo ourensano recuperó su mejor versión por momentos, insuficiente ante la enorme calidad y talonario de un claro aspirante al ascenso

El cobista Moody busca el lanzamiento ante la defensa de Faggiano.
El cobista Moody busca el lanzamiento ante la defensa de Faggiano. | José Paz

Mejoría en el juego sin resultado positivo sería el resumen de un COB que, en los últimos tres partidos parece confundir sus objetivos. Contra el Obradoiro en esta ocasión, contra el Estudiantes hace una semana, compite al nivel de dos aspirantes al ascenso. Contra el colista Morón se derrumba de forma incomprensible.

Perder contra el Obradoiro es asumible, previsible y nunca dañino cuando se lucha hasta el final, premiando la mejor entrada de la temporada en el Pazo. Se ajusta al guion y sirve para enjuagar y escupir ese mal sabor de boca de la reciente derrota en Sevilla.

Y tiene mayor mérito si se recuerda que el entrenador Moncho López, sancionado, vio el partido desde las cabinas de prensa -el trío arbitral no le permitió sentarse a pie de pista- dos jugadores clave, Lisboa y Gill, estaban mermados por sendas lesiones y otra referencia, Sergio Rodríguez, atraviesa quizá el peor momento deportivo de su paso por Ourense.

Moncho López, sancionado, vio desde la grada a un equipo mejorado, pero mermado por las lesiones y errores

Con estos bueyes tenemos que arar”, recordada frase de un extécnico cobista que no pudo evitar un descenso de categoría. Diego Gómez -ayudante de Moncho López hoy, ayudante del técnico del Obradoiro Félix Alonso ayer- tuvo que hacer “encaixe de Camariñas” para compensar tantas vías de agua en la chalupa del COB, contra uno de los petroleros de la liga.

Comenzó con un quinteto de circunstancias, emparejando a Mendikote con dos rivales exteriores y bajitos, Davison o Quintela. Como un gato persiguiendo a los ratones. La fórmula dio buen resultado en el primer cuarto cuando el COB dominó el rebote y dispuso de cierta vía libre para correr (15-9 en los primeros ocho minutos).

No fue a más, porque los locales perdieron demasiados balones botando más de la cuenta y el Obradoiro empezó a acertar con el aro después de un comienzo pésimo. Alex Barcello tomó el mando del partido y Vladimir Brodziansky el mando al poste bajo. Dos recientes refuerzos de auténtico lujo, que ya auguraban un partido muy diferente al disputado a orillas del Sar.

Sin duda. El serbio Micovic se sumó al carro y aumentaron los problemas. Junto al creciente número de pérdidas, fallos en posiciones próximas al aro y en los tiros libres cobistas, el Obra -arropado en una esquina por cientos de aficionados- marcó la primera ventaja destacable: 27-34 en el minuto 17.

Todos los puntos que se echaron de menos en la primera parte brotaron en el tercer cuarto. El COB optó por un quinteto más clásico, con dos pivots interiores. Brito y Krikke se añadieron a la fiesta, Micovic y Barcello la enloquecieron, pero nadie como Moody para llevarla al siguiente nivel.

El escolta estadounidense del COB sumió al Pazo en un trance de éxtasis anotador. No importa la forma, el lugar, la dificultad. A una pierna, en escorzo, con un dedo del rival en la nariz… Cuando Moody está en ese momento especial, todos sus tiros entran por el aro. 12 puntos contra toda lógica u ortodoxia técnica, propiciaron el momento más bonito del encuentro, con continuas alternancias de dominio en el marcador.

Pero la calidad de este Obradoiro obliga a rozar la perfección al rival. Y el COB no está en ese punto físico y mental. Un Sergio Rodríguez desconocido se anuló con técnica por protestar y la quinta falta personal. Brito había cometido otra antes. Entre el final del tercer cuarto y comienzo del último se perdió la batalla psicológica y se cedieron 9 valiosos puntos (58-67 en el minuto 33).

El COB llegó a empatar a 72 a falta de tres minutos, pero se quedó sin gasolina ni navegador para inquietar a un Obradoiro reacondicionado para luchar por el ascenso. No es el rival ni la liga de este equipo.

Contenido patrocinado

stats