El conseller

El conseller catalán de interior, Miguel Buch, tras las cargas de los Mossos del otro día contra los CDR en Girona y Terrasa, ha declarado que "no se corresponden con una policía democrática". Al mismo tiempo su president, Kintorra, le dio cuatro días al pobre hombre que bastante tiene con cobrar su sueldo, para que haga cambios en los mandos de los Mossos. Los Mossos tienen que ser afines al partido y no pueden arrearle a los CDR, que son nuestros chicos. Nuestros "hijos de puta", como bien dijo una vez Roosevelt.

Lo de darle cuatro días o los que sean a alguien para que haga algo a mí me suena a cuento de hadas. O al argumento de una ópera, como cuando el príncipe Calaf le da veinticuatro horas a Turandot para que averigüe su nombre. Normalmente en todos esos casos literarios, musicales o históricos la consecuencia si no consigues resolver el enigma o el problema en el plazo fijado suele ser que te cortan la cabeza. Por eso Miguel Buch anda a mil por hora.

Porque va a perder el sueldo; perder la cabeza no le importaría, total... para lo que le sirve puede arreglárselas perfectamente sin ella.
"Conseller" es una palabra catalana que los de mi generación aprendimos mucho antes de que existieran estos catalanes tipo Kintorra. Y la aprendimos en "El padrino" de Coppola, aunque allí era en italiano calabrés o siciliano: "consigliere". Un término que la Wikipedia en inglés define, para que lo entendamos, como asesor y mano derecha de un capo de la mafia. En la novela y película el consigliere era Tom Hagen, el niño irlandés adoptado por Vito Corleone que estudió derecho y se convirtió en abogado y valedor de su padre adoptivo y de la familia a lo largo de toda aquella ajetreada y trágica historia. Lo interpretaba en la pantalla el maravilloso y siempre espléndido Robert Duvall en un ejercicio de contención interpretativa que quita la respiración. De hecho yo, que he visto la película docenas y docenas de veces, siempre he pensado que el actor fantástico ahí no es Marlon Brando, ni Robert de Niro, ni Al Pacino, ni Diane Keaton, ni Cristian Castellano (el genial Clemenza), ni mi admirado Sterling Hayden. No. El actor fabuloso, inolvidable al final de toda la cinta, es Robert Duvall.

Pero este otro conseller, el catalán, no es Tom Hagen. No entiende que los Mossos como cualquier cuerpo de policía están para dar ya saben ustedes que a todo el mundo, no solo a los contrarios al partido. Son un servicio público. Sería como pensar que los barrenderos están para recoger las basuras de los portales pares pero no las de los impares. Y Kintorra tampoco parece entenderlo, o no le da la gana de entenderlo. Así que los Mossos se le están soliviantando, y con razón.

Confiemos en que todo esto, ya que es un asunto de mafiosos, no acabe en una matanza de San Valentín.