Xinzo aguanta el chaparrón
No era "Blue Monday", pero seguro que la de este miércoles fue una de las jornadas más duras y tristes que se recuerdan en la villa, especialmente, para su tejido económico, alicaído por las duras restricciones impuestas
Caras largas y resoplidos en Xinzo ante el endurecimiento de las restricciones en la villa, vigentes desde medianoche. También alguna lágrima que parecía asomarse al rostro de una emprendedora que se hacía en alto una difícil pregunta: "Cuando esto pase, ¿podremos volver a abrir?"
Hace justo un año la villa limiana estaba inmersa en su tradicional cuenta atrás para el "petardazo". El particular pistoletazo de salida al Entroido más largo del mundo tendría que producirse este mismo sábado. Hoy, en Xinzo, no hay ganas de fiesta y tan solo queda, como apunta Teresa Traveso, de Carola -una tienda de ropa de la rúa San Roque- "aguantar o chaparrón nos dous sentidos do término". La vendedora es una de las que se ha sumado a la recomendación del Concello de cerrar los locales comerciales -que podrán permanecer abiertos con un aforo del 50 por ciento- a las 18,00 horas, aunque admite que el movimiento es prácticamente inexistente: "Penso que nestes intres non me compensa nin abrir as portas, estou movendo cousas por facer algo, senón desespéraste aquí dentro. Pero bueno, hai que seguir, haberá que loitar".
El Museo Galego do Entroido también permanecerá cerrado desde este jueves y hasta nuevo aviso. No han sido buenos tiempos para este espacio en lo que a visitas se refiere ya que, después de un largo periodo de cierre, reabrió sus puertas en noviembre coincidiendo con la difícil situación epidemiológica. "A lo largo de todo este tiempo no se llegó al centenar de visitas", puntualizó Carlos Martínez, responsable del mantenimiento del espacio. "Lo normal, entre las fiestas navideñas y la proximidad del periodo del Entroido, sería que pasaran por aquí más de 300 o 400 personas", añade.
Demasiados meses de cierre
La de este miércoles no fue una buena tarde para Loli Rico, responsable de la Academia de Baile Danzón y una persona muy querida y conocida en la villa por dinamizarla con sus iniciativas culturales y artísticas. Tras anunciar el cierre temporal de su academia, se mostraba preocupada por el devenir de los profesores y del propio espacio, al no tener claro si los alumnos que, pese a todo, continuaban yendo a sus clases, lo volverían a hacer una vez rematase este nuevo cierre. "No se sabe si de aquí a febrero o marzo habrá miedo de volver o no volver. Son ya demasiados meses cerrados", explica Loli. "Los pocos profesores que tengo viven de esto. A la hora de volver a abrir no sé si podré contar con ellos porque me imagino que, el que más y el que menos, tratará de buscarse la vida por otro lado. Ellos me dieron el tirón para seguir y ahora veo que no los puedo ayudar y me agobio", lamenta.
Por su parte, los hosteleros de la villa afrontan, nuevamente, otro cierre "hartos y asustados por cómo vamos a salir de esta", dice Víctor Rodríguez, de la asociación de hosteleros. "No creemos que seamos parte del problema. A nosotros las facturas se nos siguen acumulando, sin ingresar casi un centavo", añade. La Corporación de Xinzo celebrará hoy un plenario para establecer y solicitar ayudas para todo el tejido económico.
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