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A Farola se apaga tras 40 años

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Crónica

A Farola se apaga tras 40 años

María Teresa Rodríguez posa con el cartel de despedida. (Foto: Óscar Pinal)
photo_camera María Teresa Rodríguez posa con el cartel de despedida. (Foto: Óscar Pinal)

María Teresa Rodríguez, dueña del bar A Farola de A Valenzá, baja la persiana después de cuatro décadas. A modo de despedida, colgó un cartel dedicado a sus clientes: "Quero agradecerlles a confianza todo este tempo". 

Casi un año después de la irrupción de la pandemia, la hostelería ourensana lucha por mantenerse en pie en un contexto de sucesivas restricciones. Tras el cierre total de los primeros meses, los negocios recuperaron cierta normalidad, pero desde el inicio de la segunda ola, han tenido que adaptarse a numerosas limitaciones de aforo, espacio y mesas. "Dende que empezou todo, abrín pouco máis de tres meses", asegura María Teresa Rodríguez, dueña del bar A Farola, en A Valenzá (Barbadás). 

El coronavirus provoca ahora el cierre definitivo, después de 40 años de actividad ininterrumpida. "Quizais se non me pecharan non tomaría esta decisión, pero así non se pode. É moito tempo de estar así", explica. Rodríguez bajó la persiana el pasado 14 de enero, tras la entrada en vigor de las restricciones de nivel alto en Barbadás, ya que no cuenta con terraza. "Non me quedaba outra que pechar... Así que nada, chegou o momento. Tamén me apetece moito disfrutar da miña familia", reconoce. 

BARBADÁS (CAFÉ BAR LA FAROLA). 21/02/2021. OURENSE. Retrato de María Teresa Rodríguez, gerente del Bar La Farola que tras más de 40 años abierto, cierra sus puertas por jubilación y debido a la complicación de continuar el negocio con las restricciones derivadas de la pandemia de COVID-19. En la terraza de su domicilio, Teresa dedica una pancarta a sus clientes de toda la vida y a los que ya no están entre nosotros. FOTO: ÓSCAR PINAL

Pero aún así, la despedida, tras cuatro décadas, no es sencilla. "O bar é a miña xuventude, a miña madurez... Son moitas cousas e claro, estes días hai momentos de estar un pouco baixa de ánimo", apunta. A modo de "adiós", Rodríguez colgó estos días un emotivo cartel encima del local dedicado a su clientela: "Me jubilo. Muchas gracias por vuestra fidelidad y cariño durante estos 40 años". "Gustaríame moito ter feito outra cousa, invitalos a cafés ou algo así, pero con todo esto das restricións é imposible, así que foi o único que podía facer para darlles as gracias", cuenta. 

El mensaje de la pancarta no solo es un agradecimiento por los años que han estado a su lado, sino también por los que ya no están: "Deles tamén me acordo, moito, e seguen moi presentes". Además, agradece también el comportamiento "exemplar" desde el inicio de la pandemia: "Eu aquí non tiven ningún tipo problema coa xente, portáronse moi ben con todas as normas, é xente moi boa".

BARBADÁS (CAFÉ BAR LA FAROLA). 21/02/2021. OURENSE. Retrato de María Teresa Rodríguez, gerente del Bar La Farola que tras más de 40 años abierto, cierra sus puertas por jubilación y debido a la complicación de continuar el negocio con las restricciones derivadas de la pandemia de COVID-19. En la terraza de su domicilio, Teresa dedica una pancarta a sus clientes de toda la vida y a los que ya no están entre nosotros. FOTO: ÓSCAR PINAL

Una nueva etapa

El cierre del local supone el inicio de una nueva etapa para Rodríguez, pero sin olvidarse del pasado. "Aos clientes xa lles digo que eu vou seguir estando aquí para eles, como estiven antes, e que se teñen calqueira cousa que poden contar conmigo, sempre. Que non o dubiden", señala. 

El local del negocio es suyo, por lo que no cierra la puerta a la posibilidad de traspasar el bar en algún momento, cuando el coronavirus de una tregua. "Agora é moi difícil pola pandemia, pero despois pódese estudiar, claro, cando as cousas comecen a estar máis tranquilas", comenta. 

BARBADÁS (CAFÉ BAR LA FAROLA). 21/02/2021. OURENSE. Retrato de María Teresa Rodríguez, gerente del Bar La Farola que tras más de 40 años abierto, cierra sus puertas por jubilación y debido a la complicación de continuar el negocio con las restricciones derivadas de la pandemia de COVID-19. En la terraza de su domicilio, Teresa dedica una pancarta a sus clientes de toda la vida y a los que ya no están entre nosotros. FOTO: ÓSCAR PINAL

Ahora, Rodríguez espera disfrutar de su tiempo libre, tras 40 años cotizados. "Eu paguei os meus impostos todos estos anos, nunca deixei de facelo, así que chegou o momento de que o Goberno tamén mo devolva coa pensión", reivindica.

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