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El "monstruo" cierra la Adega das Caldas

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Reportaje

El "monstruo" cierra la Adega das Caldas

Pablo Domínguez, gerente de la Adega das Caldas y el Don Gaetano, en A Ponte. (FOTO: ÓSCAR PINAL)
photo_cameraPablo Domínguez, gerente de la Adega das Caldas y el Don Gaetano, en A Ponte. (FOTO: ÓSCAR PINAL)
Baja la persiana uno de los negocios más emblemáticos de la ciudad por la alargada sombra de la pandemia. El ourensano Pablo Domínguez cierra la Adega das Caldas y el Don Gaetano, esencia del barrio de A Ponte. 

El 11 de diciembre de 1994 se inauguraba en en el número 11 de la avenida de As Caldas el restaurante A Adega do Emilio. Esta antigua caballeriza rehabilitada con un jardín espectacular como uno de los mejores secretos del interior, se convirtió pronto en una referencia de la hostelería ourensana. Los pontinos recuerdan lo limpia que estaba la calle en 2006 cuando el rey de España, Felipe VI, entonces Príncipe de Asturias, se convirtió en uno de los comensales ilustres del local. La muerte del gerente en 2014, apodado cariñosamente "Milucho",  dejó paso a una nueva etapa, durante dos años, bajo el nombre de A Adega. Fue en 2016 cuando Pablo Domínguez (Grou, Lobios, 1986), confeso "enamorado de la Adega desde siempre", tomó las riendas de lo que llamó A Adega das Caldas. "Con más ilusión que cabeza". Ahora baja la persiana por la alargada sombra de la pandemia.

"Es un momento jodido. Es un monstruo muy grande que ya tiene dificultades en condiciones normales, pero cuando todo se pone del revés, como ahora, aún peor. Tiras en un primer confinamiento, intentas aguantar, luchas... Es mucha gente la que vive de esto. Inviertes, intentas arreglar... Pero estoy luchando como si fuera contra una fuerza de la naturaleza, no tiene sentido", dice el hostelero.

Pablo Domínguez también cierra el Don Gaetano, otro mítico local de A Ponte, esencia de barrio, que intentó recuperar hace poco más de un año. "La terraza lleva tres años precintada por peligro de derrumbe en esa zona. Nadie asume la responsabilidad del arreglo. ¿Qué hago?", se pregunta un emprendedor frente al monstruo de las restricciones en la hostelería. 

Hace tiempo que este emprendedor asumió la frase "ir tirando". Pérdidas garantizadas. "Intentas seguir luchando, pero no hay facilidades para pagar el alquiler, no hay ayudas... Tengo que pagar 12.000 euros de Seguridad Social al mes para facturar cero. Con estas medidas de reuniones de no convivientes, si vienen tres parejas a cenar, no es nada. Hay que pagar a la gente. Es un día muy triste en el que casi una veintena de personas pierden su trabajo, su sustento", explica este hostelero.

Pablo Domínguez empezó de camarero en Lobios, a los 16 años. Estudió en Barcelona hostelería. Después, un máster de gestión. "Siempre con la idea de buscar negocios en la ciudad, en mi ciudad, donde me siento cómodo. Soy un inconsciente. Seguiré enamorado de la Adega das Caldas".