Otra novela que "predijo" los anillos "mágicos" aviva el misterio
REPORTAJE
El coruñés Rober H.L Cagiao publicó en agosto "La ley del pueblo", que habla de los nueve anillos en un cofre en la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Sil. Se basó en la tradición oral.
El misterioso hallazgo de cuatro anillos que supuestamente pertenecieron a los nueve Santos Obispos de Ribas de Sil y que la escritora María Oruña adelantó en su libro "El bosque de los cuatro vientos" suma otro capítulo más a un tesoro que ha causado revuelo y muchas casualidades. La escritora se trasladó ayer al monasterio en el que los protagonistas encuentran las sortijas, cuyos álter ego–restauradora y cura–son los que realmente descubrieron las joyas, también en el lugar que aparece en la ficción. El famoso relicario en el que a nadie se le había ocurrido buscar antes. El ajetreo continúa: el coruñés Rober H.L Cagiao, autor de "La ley del pueblo", un libro publicado por una editorial mucho más modesta que Planeta, también contó la leyenda en una publicación que salió en agosto de este año. En ella, más coincidencias con la realidad.
"Soy un amante de Santo Estevo, sabía de la leyenda de los nueve anillos y fui buscando documentación. En los libros y en Internet encuentras todo. Pero lo más importante fue la gente de por allí. Mi libro está basado en la tradición oral de la zona", explica el escritor gallego. En su thriller rural habla de "asesinatos por culpa de los nueve anillos". Lo más llamativo, dice, es que "la documentación ya dice que cinco anillos estaban a un lado y cuatro al otro". El autor se inspiró en las anécdotas de los vecinos, especialmente los más mayores: "La gente decía que la leyenda existía, y que además había un cofre en el que estaban metidos. Como fue realmente donde aparecieron. Quizás sí que se sabía dónde estaban...", deja caer.
“Llevan dos días vacilándome"
En "La ley del pueblo", las famosas sortijas aparecen también "durante unas obras en la iglesia. Era lógico que apareciesen así. Casualidades de la vida". Sin ánimo de reivindicar ningún protagonismo, Rober H.L Cagiao bromea con que "llevan dos días vacilándome mis amigos porque ahora aparezcan los anillos. Mi anterior novela iba sobre una peste y la publiqué antes del covid". El deseo, que la novela tenga tirón después de este misterioso hallazgo.
La viguesa María Oruña, que publicó también en agosto "El bosque de los cuatro vientos", lleva más de 50.000 libros vendidos. Ayer se trasladó a Santo Estevo de Ribas de Sil para atender a diversos medios de comunicación interesados por esta misteriosa casualidad. "No lo sabía, yo no soy adivina. A la hora de documentarme, fui elimimando posibilidades Para mí era lógico pensar que estarían en la sacristía o con el obispo difunto. Por eso hice que en el primer sitio donde curiosea la protagonista de la novela sea en esas arcas", dice María Oruña. Comenta que Vania López, la restauradora y álter ego de la protagonista que halla los anillos, ya estuvo en esos relicarios. Sin embargo, nadie había mirado ahí.
María Oruña: "En el Obispado nadie me creyó, nadie buscaba los anillos. No soy detective, pero hay hilos de los que tirar"
La escritora viguesa confiesa que al principio "nunca me creyó nadie. En el Obispado nadie". Quien sí le ayudó, y así lo refleja en los agradecimientos de su novela, es Miguel Ángel González, delegado de Patrimonio de la Diócesis de Ourense durante 30 años, jubilado hace unos meses. "Él tampoco me creyó, pero me ofreció toda la documentación y le estoy muy agradecida", comenta la escritora. "¿Por qué no aparecieron antes? Nadie me creía y nadie los buscaba. Miguel Ángel fue fundamental para investigar, pero él se cuestionaba hasta los Santos Obispos. Cuando vi que había cuadros de esos obispos, me convencí más para seguir investigando", explica la autora de "El bosque de los cuatro vientos".
María Oruña busca una segunda parte. "No soy detective, pero hay hilos de los que tirar", dice en relación a los cinco anillos que faltan si se tiene en cuenta la leyenda. Confía en la aparación de los pergaminos junto a las sortijas como detalle clave. Los documentos, uno de ellos fechado por un monje en 1785, confirma que había más sortijas que las allí halladas, "pero se perdieron". Oruña se propone buscarlos.
Los avances, el Vaticano
El Obispado de Ourense se concentrará ahora en estudiar los anillos. El nuevo delegado de Patrimonio, Luis Manuel Cuña, espera la llegada de restauradoras de los Museos Vaticanos para valorar el hallazgo. La Xunta, a través de Patrimonio, supervisa las obras de restauración en el Centro San Martín de la Diócesis de Ourense, aunque no las subvenciona. Tampoco confirma Patrimonio ningún plan de actuación en relación a tan singular hallazgo.
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