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Fiestas en Ourense
El mundo de la verbena ourensana y gallega pide soluciones y un plan para el sector, mientras comisiones de fiestas y agentes de espectáculos ya dan por perdido el verano y realizan cancelaciones masivas ante la incertidumbre. Las fiestas populares de mayo y junio se han cancelado por completo, también gran parte de julio y agosto se van anulando.
Se pueden celebrar eventos al aire libre de hasta 400 personas en la fase 2y de menos de 800 en la fase 3, pero siempre sentados y con distancia. La posibilidad de celebrar fiestas populares de verano deberá esperar a la "nueva normalidad" de finales de junio, donde se detalle qué se puede hacer y qué no. Todos coinciden: será demasiado tarde para un sector que ya venía tocado de atrás.
"A distancia social que hai que manter fai difícil que se manteñan as festas populares é moi difícil, as celebracións nocturnas e o control de aforo obrigaría a contratar seguridade. É complicado que as comisións poidan conseguir recadación tan tarde, pedir cartos coa que está caendo é moi difícil. Estes últimos meses aprovéitanse para facer ventos para conseguir diñeiro e xa non o puideron facer.", dice Manolo Otero, de Espectáculos Otero.
Las cancelaciones se suceden y dejan las previsiones bajo mínimos. Más en una provincia como Ourense que es la "máis tardía" a la hora de contratar orquestas para las fiestas. Más de un 70% todavía no habían realizado una contratación cuando se decretó el estado de alarma. José Antonio Alvar, de Espectáculos Alvar, señala que del 30% que tenía contrataciones, "a metade xa cancelaron".
Apenas un 10% de las fiestas que cada verano iluminaban las noches de los pueblos ourensanos sigue en pie, si bien será cuestión de tiempo, asumen los agentes de espectáculos, que empiecen a caerse del calendario estival. "De agosto, algún estase mantendo, pero onte mesmo chamaban para cancelar unha festa nese mes, a maioría inda estaban sen contratar polo que xa non se celebrarán", afirma Alvar. El sector confiesa que se encaminan a la "ruina", tanto agentes como agrupaciones.
"Pode morrer unha gran cantidade de verbenas. Moitas orquestras desaparecerán, e hai moita xente que vive directamente do escenario ", lamenta Alvar. Las comisiones tienen ganas, pero también miedo. "Es inviable ir a recaudar ahora por empresas y casas", explican desde la comisión de fiestas de Seixalbo 2020. Han tenido que cancelar el San Xoán de junio para el que preparaban la edición con más "ilusión" y para la que ya tenían "todo apalabrado".
Dieron el paso de cancelar y se encontraron con toda la "complicidad" del agente, José Antonio Alvar, para realizar las cancelaciones. "En un principio queríamos postergarla para agosto o ya para otoño, pero hay muchas dudas, no hay nada claro, y preferimos dejarlo para el 2021. A ver si entonces se puede", resume Rosa Mari, una de las 10 personas que conforman la comisión. Querían mantener el programa ya cerrado para el año próximo, "pero agora mesmo é imposible, nin sequera se sabe se en 2021 será posible".
El futuro no es fácil. "Eu non estou contratando para ninguén, non lle podo dar prezos nin nada, hai unha incertidume total", resume Alvar. "Ata que non haxa unha vacina, non creo que poidamos volver celebrar festas normais", añade el propio Manolo Otero.
Añoran tener respuestas claras, una hoja de ruta para la verbena. En los últimos días, se creaba la plataforma "Salvemos a verbena galega", que reclama "solucións xa" al Gobierno central y también al autonómico. Muchos técnicos, montadores e incluso músicos no han podido acogerse al ERTE al ser contratados por temporadas. "Non podemos seguir esperando, somos cultura e neste sector tamén temos que comer", exclaman desde la plataforma. "É unha pena, hai xente que leva a toda a vida, e con 50 anos agora a onde vai?", se pregunta Otero, que define como un "xarro de auga fría", sobre todo para pequeñas orquestas que "xa tiñan unha inversión feita".
Pese a que no son pocos los movimientos para pedir que los concellos no cancelen las fiestas, la incertidumbre lo impide. En la ciudad, mayo y junio es la época dorada de las fiestas de barrio. Todas se han venido abajo: O Couto, Vistahermosa, A Cuña, A Carballeira, Cruz Alta, A Valenzá. Novo Barrocás decidió aplazar la festividad al otoño. En el barrio de San Francisco también han anunciado que no habrá fiesta, aunque no renuncian a hacer algo. " Non imos ter festa de tres días como a que acostumamos, pero intentaremos facer algo o sábado ou domingo para que non pase coma outra fin de semana calquera".
Durante las últimas semanas se cayeron las fiestas de Punxín o Verea, mientras que el pasado fin de semana se habrían celebrado las fiestas del barrio de O Couto en la ciudad. Mañana, debería haber fiesta en Gomariz (Leiro), Dacón (Maside) o Baltar, al igual que en O Barco, donde las fiestas de Santa Rita han quedado reducidas a pasacalles. "As charangas si que poden ter algo de saída, porque permiten mellor gardar as distancias", explica Otero. Son las últimas víctimas de un aluvión de cancelaciones que amenaza la tradición estival ourensana. ¿Qué pide el sector? Claridad. "Así non se pode planificar nada. En Portugal xa lles dixeron que ata o 30 de setembro non se fai nada, polo menos teñen clara a situación", resume Alvar. ¿Habrá alguna celebración al final? "Esa mesma pregunta facémonola nós, a esperanza nunca se perde".
Esta comisión de fiestas, formada por 10 personas, "amigos", como se definen ellos, cogió las fiestas de 2020 de Seixalbo. Ya había hecho lo propio en 2016. "Lo íbamos a dejar este año", confiesan. Pero las circunstancias han obligado a cancelar el San Xoán de finales de junio, después de un carnaval y una Santa Águeda exitosos--. Esto ha permitido que esta optimista comisión se lo tome con "ilusión" y decida darse una nueva oportunidad. "Ya hemos decidido que la haremos el año que viene. Si la de este año era espectacular y la hacíamos con mucha ilusión, la siguiente será mejor todavía", afirma una de las miembros de la comisión, Rosa Mari. Cancelar no fue fácil, fueron de los primeros en decidirlo, pero este año San Juan es festivo y había puestas muchas esperanzas en ese fecha. "Le dimos muchísimas vueltas,no sabíamos qué hacer, si dejarlas para más adelante o ya para 2021. Queríamos septiembre/octubre, pero nada está claro. No es normal planificar algo con la gente mascarillas y con el miedo que hay".
Si hubieran mantenido las celebraciones este año, tampoco tenían claro si la gente participaría, porque hay temores. Otro problema es recaudar. "Aún no habíamos recaudado nada. Si vas ahora a recaudar es todo muy complicado ir por las casas y empresas. Otro problema es que la comisión no se reúne desde que empezó el estado de alarma. Por todo ello, decidieron volver ya para 2021: "Miedo nos da, da un poco de pánico que no se solucione, pero pondremos más ilusión que nunca".
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