Una victoria desde el diván

El COB sale reforzado y colíder de Melilla tras un partido con signos de mejoría y a la vez problemas de consistencia, pero impulsado por la derrota del Zornotza

El partido íntegro de la LEB Plata entre el CAM Enrique Soler y el COB

La puntería. La que tuvo el COB desde el tiro exterior para mandar casi siempre en el marcador, la que le faltó a Diego Gallardo en el triple que le habría dado la victoria al Melilla y también la que impidió al Zornotza ganar en Gijón con dos triples en los diez últimos segundos. El baloncesto es un deporte de precisión y anoche, en dos minutos de reloj, esos centímetros marcaron la diferencia entre el drama y el alivio para el equipo ourensano.

Después de un partido con detalles para la esperanza alternados con errores para la desesperación, la victoria en Melilla y la derrota del Zornortza devuelve al COB a casa con la euforia que da el sentirse vivo cuando se han sentido cerca el descabello.

Y es que la cruz en esas dos mismas monedas habría abierto de par en par una puerta imprevisble para el futuro inmediado y a corto plazo de COB.

La victoria es el bálsamo universal que lo cura (casi) todo en el deporte, pero además el equipo ourensano recuperó por momentos la esencia que le hizo sentirse dominante en la competición hace no tanto tiempo. En los cuartos impares volvió a tener velocidad en el juego, valentía en el perímetro y acierto. Pasó de acabar con 56 puntos en Torrelavega a llevar ya 69 al acabar el tercer cuarto.

Tuvo el partido dominado y controlado, incluso conviviendo con la frustración de encontrar en Darius Carter la referencia interior que anhela y verlo sentado en el banquillo la mayoría de los minutos por su predisposición a cargarse faltas. El pívot no pudo ser referente en el inicio de liga por limitaciones físicas y no acabar de serlo ahora todo lo que podría por problemas de concentración. Cuando han dejado de fallarle las piernas le falla la cabeza. Mal negocio.

Es el vaso medio lleno y medio vacío que se prolonga a un equipo en el que Dagur Jónsson se olvida habitualmente de defender, Paco del Águila y Kevin van Wijk no se ponen de acuerdo para sumar o relevarse y hacer del puesto un bastión o José Nogués se empeña en fallar en ataque cuando destaca en defensa y al revés. Un COB de claroscuros, pero capaz de recuperar parte de lo mejor que tiene: la alegría y la puntería.

Cara o cruz final

Cuando las perdió volvió a sentirse vulnerable. Accesible para equipos con menos calidad y relevos, pero también con menos miedos.

En el último cuarto el COB se olvidó, otra vez, de que Damian Prgomet solo es peligroso cuando no tiene que echar el balón al suelo y que cuando fallas en ataque el balance defensivo es mucho más importante que cuando anotas.

Poco a poco fue poniendo en riesgo el partido pese a que Gantt anotó su sexto triple y pareció evitar un agobio final de los que rompen platos si salen mal.

Ventura no acertó un tiro cómodo, Jónsson no supo resolver tras rebote de ataque y Del Águila regaló otro pasándosela a un contrario que tampoco estuvo lúcido en la jugada clave ni acertado en un tiro que quizá habría cambiado el futuro del COB. Detalles que se olvidarán pronto, pero que a veces marcan dirección una temporada.

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