Las historias de la vida de Juan Luis Mosquera: “Para que un robot llegue a hacer una caricia falta mucho”

A MAIORES

Juan Luis Mosquera de Carballiño narró sus experiencias vitales para “Historias de Ourense”, el programa que emitirá Telemiño a partir de este sábado, para recoger la memoria de nuestros mayores y destacar su papel en nuestra sociedad

Las historias de la vida de Juan Luis Mosquera, de O Carballiño | La Región

El programa A Maiores, promovido por La Región con la colaboración del Concello de Carballiño y el Centro Sociocomunitario de la villa, afronta su recta final con el rodaje de “Historias de Ourense”, que da protagonismo a nuestros mayores recogiendo sus experiencias vitales, historias y anécdotas. 

La responsable de marketing de La Región, Paola Pérez, destaca que el objetivo de “Historias de Ourense” es “revalorizar a nuestros mayores y su aportación a la sociedad, acercándonos a sus experiencias vitales, que pueden ser muy cotidianas y a la vez cada una aporta su singularidad y su emotividad”.

Las historias recogidas en Carballiño se emitirán a partir del próximo sábado 8 de febrero en el programa A Maiores, de Telemiño, con una emisión cada fin de semana, dando protagonismo a cada uno de los participantes. 

La historia de Juan Luis Mosquera

Juan Luis Mosquera nació en Carballiño hace 83 años. Tras pasar buena parte de su vida en Vigo, donde ejerció de perito industrial, volvió a su villa natal donde hace una vida muy activa en el Centro Sociocomunitario, además de dedicar buena parte de su tiempo a sus grandes aficiones, la lectura y la escritura. 

La Biblioteca Municipal fue su primer lugar de lectura. “Ahí descubrí a los autores clásicos y empecé a aficionarme a leer. Luego también comencé a escribir porque me pidieron participar en una revista que se hacía por las fiestas.” 

Una de sus pasiones es la Historia, aunque cree que a la hora de estudiarla, habría que ir más allá de los grandes acontecimientos: “Siempre se habla de las batallas y de los vencedores. A mí me gustan los detalles, las anécdotas, el día a día. Soy un enamorado de lo cotidiano y de los matices”, señala. 

Se convirtió en un asiduo del Centro Sociocomunitario tras su jubilación: “Comencé a frecuentarlo para echar una partida de cartas o dominó. Luego otra de mis aficiones es el billar, y aquí jugamos nuestra partida a eso de las ocho de la tarde”, comenta. 

También es un apasionado de la filosofía, y nos deja una reflexión sobre la Inteligencia Artificial: “Es muy buena para avanzar en muchas cosas, pero de ahí a que un robot llegue a querer o a hacer una caricia, falta mucho. La parte sentimental de la humanidad no puede sustituirla un robot”

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