Oseira, motor turístico para la hostelería de Cea y Piñor

UN PROYECTO DE VIDA

Cea y Piñor confían en revertir el cierre de locales con el acceso a “Los pueblos más bonitos”, como Oseira

El restaurante Nueva Lúa fue, durante más de 20 años, un referente en la comarca.
El restaurante Nueva Lúa fue, durante más de 20 años, un referente en la comarca. | La Región

El año 2026 puede marcar un antes y un después para la hostelería de Cea y Piñor gracias al efecto tractor que se espera de Oseira. El pasado uno de enero se oficializó la entrada de este núcleo en el selecto club de “Los pueblos más bonitos de España”, un hito que augura excelentes perspectivas para el turismo de la zona.

Desde hace tiempo, tanto el Concello de Piñor como el de Cea inciden en una realidad clave: el paso del Camino de Santiago por ambos municipios exige una oferta hostelera sólida que invite a los peregrinos a pernoctar y aumentar su estancia. En esta línea se pronuncia José Luis González, alcalde de Piñor, quien sostiene que “co potencial turístico do concello, necesitamos que sector público e privado traballen da man para aproveitar economicamente a presenza de peregrinos e todo tipo de turistas na nosa contorna”.

La existencia de oferta hostelera, podría ayudar a que los peregrinos y otros turistas aumenten sus estancias en la zona

Del mismo modo, el teniente alcalde de Cea, José Dalama, valora que “o impacto que para Cea vai ter a inclusión de Oseira no club de Pobos máis bonitos de España vai supoñer unha oportunidade de negocio para moitos sectores da nosa comarca, e particularmente para a hostalaría”.

Sin embargo, la realidad reciente ha sido dura. La despoblación en las aldeas precipitó el cierre de locales que, hasta hace poco, se contaban por docenas. En menos de una década, Piñor perdió 6 de sus 9 establecimientos hosteleros. Bajaron la persiana clásicos como Marco da Legua, Tres Picos, New York, Caserío de Torguedo, Ojea y Nova Lúa; resisten, a día de hoy, el Ateneo, el Refugio y Peilan.

Un escenario similar atraviesa Cea. De los 15 locales existentes, ya solo quedan 7 activos. Se despidieron nombres como Rancho, Ventura, Pérez, Plaza, Vaticano, Ferrol, Vales y Toxo. Mantienen la actividad Testa, Mari Carmen, Paxariño, Kanela, Taxi, Caretas y el Kasilda.

El balance en Oseira, pese a pertenecer a Cea, merece capítulo aparte. De los 7 establecimientos históricos, solo permanecen 2 abiertos tras el cierre del Bar da Pura, Xastre, Marrubio, Escudo, Venezuela y Presiosa. Actualmente, la oferta se reduce a A Casiña da Ávoa y el Casal de Oseira.

Ejemplos

Aunque la estadística de cierres dibuja una tendencia negativa, el potencial latente de la comarca empieza a generar optimismo y a atraer a gente joven en busca de oportunidades. Un ejemplo de este cambio es Támara Prado, quien, junto a su marido y sus dos hijos, ha emprendido una aventura en Oseira levantando desde cero un proyecto de vida y negocio. Se trata de seis cabañas turísticas de madera y cristal, enclavadas en mitad de una carballeira y muy próximas al río, con vistas directas al Monasterio.

Támara recomienda a otros jóvenes seguir sus pasos y destaca “que aínda que emprender asusta un pouco, a vida no rural compensa todo o esforzo que hai que dedicarlle ao negocio, xa que aquí podes conciliar a vida persoal e laboral moito mellor que en calquera cidade”.

Cierres por jubilación, no por la falta de beneficios

El Café Vaticano cerró en 2020, tras décadas de servicio.
El Café Vaticano cerró en 2020, tras décadas de servicio. | La Región

El Bar Venezuela, en Oseira, y el Restaurante Nova Lúa, en Cotelas, fueron durante años sinónimo de prosperidad en el rural. El final no les llegó por falta de clientela, sino por la edad. El destino de ambos guarda un paralelismo: gestionados bajo un modelo familiar, sus propietarios -dos matrimonios con tres hijos cada uno- vieron cómo sus descendientes crecían echando una mano en el negocio en sus ratos libres.

Ingrid, hija de los dueños del Bar Venezuela, recuerda con orgullo cómo sus padres, Elma Vázquez y Manuel Rodríguez, lograron costear los estudios de los tres hermanos gracias a los ingresos del local. Una historia que se repite en Cotelas, donde Purificación Álvarez y Baltasar Moral, al frente del Nova Lúa, aseguran que el restaurante les permitió criar a sus tres hijas y disfrutar de una vida desahogada.

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