A mi madre

Publicado: 03 may 2020 - 23:58

Recuerdo perfectamente el día que aprobé mi permiso de circulación. Llegué a casa y le dije a mi madre: ¡aprobada! Ella me mostró la llave de su coche y me dijo: "Muy bien. Toma las llaves, coge el coche tú sola y vete a dar una vuelta por la ciudad". Sentí una mezcla de entusiasmo y pavor. Mi trayecto desde la Universidad Laboral no superó el Jardín del Posío. El coche se paró. Yo estaba desesperada. ¡No sabía qué hacer! Era de gasolina y lo ahogué.... Hace 38 años no existían los móviles pero sí una cabina telefónica que usé para pedir ayuda a mi madre. No vino corriendo, no. Sólo me indicó las instrucciones que debía seguir. Cuando llegué a casa se sonrió y me dijo: "Tranquila, no volverá a suceder". Así fue. Nunca más.

Ahora soy madre. He intentado e intento hacerlo lo mejor posible, como cualquier madre. Me aburren enormemente los libros actuales que pretenden orientarte de cómo educar a tus hijos, muchas veces de gente sin experiencia y mucha literatura. Hoy pienso que la enciclopedia la tengo en casa, de nombre "La Gran Adelaida". Lo que siempre tuve claro es que tenemos que equivocarnos. Equivocarnos nosotros y dejar que nuestros hijos se equivoquen. Que busquen soluciones a sus errores. Y sobre todo que aprendan de ellos.

He visto a mis hijas, unas veces sin querer y otras queriendo, lanzarse al precipicio. Otras veces incluso, como hizo mi madre mi primer día novel, las lancé yo, aun sabiendo que las heridas estaban garantizadas. Cierto es que siempre he estado al final para recogerlas y ayudar a curar sus heridas... Unas veces superficiales y otras más profundas. De unas no quedan apenas marcas y de otras quedan importantes cicatrices. Esas cicatrices que puede que te ayuden a no repetir los mismos errores... Gracias mamá. Lo has hecho increíble. Te quiero.

Contenido patrocinado

stats