La Región
Poder volar
CARTAS AL DIRECTOR
Es obvio que una sociedad democrática necesita de una clase política que gestione los recursos de todos, en beneficio de la población a la cuál representan.
Lo que rechazan los ciudadanos es que a esa noble labor arriben, con demasiada frecuencia, individuos que de forma insaciable persigan, preferentemente, su beneficio y enriquecimiento personal, utilizando la confianza en ellos depositada para lucrarse de manera calculada, vergonzosa e indigna. Su avaricia es tal que rompe el saco.
Por ello, no nos debemos extrañar de que al rebufo de estas frecuentes anomalías, aparezcan nuevos oportunistas vendiendo limpieza e innumerables lindezas, reclutando a numerosos desencantados para auparse en el poder, haciendo lo mismo -lucrarse- pero perfeccionando la técnica aprendida de sus antecesores.
No obstante, algunos esperamos que algún día la sociedad acierte con sus elegidos y podamos olvidarnos de la corrupción, de la apolítica, del acoso y la negación permanente, abriéndose un nuevo horizonte de un país solidario, empático y, por supuesto, respetuoso con el diferente, donde el bienestar sea para todos igual y no sólo para unos pocos espabilados.
Francisco Domínguez Martínez
(Ourense)
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