La Región
Justicia y equidad
CARTA AL DIRECTOR
Según el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza, en 2019 el 69% del consumo de esta bebida se producía en bares y restaurantes. En 2024, ese porcentaje ha caído al 63%. A cambio, el consumo en los hogares ha pasado de 13,3 a 16,2 hectolitros: casi un 22 % más. No son solo cifras, sino el reflejo de un cambio social y económico.
España siempre ha sido país de bares, de cañas compartidas y sobremesas interminables. Pero que cada vez más cervezas se abran en casa muestra cómo la inflación y la pérdida de poder adquisitivo están transformando nuestra forma de relacionarnos. Lo que antes era un gesto social -salir, conversar, encontrarse- se traslada ahora al ámbito privado, al salón o al balcón.
Este desplazamiento del bar a casa no solo habla de economía, sino también de soledad. La carestía de la vida no solo encarece el ocio, también nos roba encuentros, risas y comunidad. El pincho de tortilla por el encarecimiento de los huevos, junto a una caña cada vez más cara, nos dejan un pasado que se está olvidando.
¡Cómo vamos cambiando!
Pedro Marín Usón
(Zaragoza)
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