Bebidas energéticas: símbolo social

Publicado: 12 sep 2026 - 00:10
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Las bebidas energéticas describen con precisión la paradoja de nuestro tiempo: no se toman por placer, sino como poción para convertirnos en una versión más rápida y eficiente de nosotros mismos. Lejos de relajar, estos líquidos encarnan un modelo social que nos empuja a correr más, producir más y descansar menos, asumiendo como normales el insomnio, el nerviosismo y la tensión como precio a pagar por “estar a la altura”.

Este aceleramiento no es solo laboral. Impregna el estudio, el ocio e incluso la vida privada: todo debe optimizarse, todo debe rendir. El descanso deja de ser un derecho y se transforma en un intervalo entre tareas, a veces “ayudado” por estimulantes que garantizan seguir conectados, despiertos, disponibles. La salud queda subordinada a la productividad; las arritmias, la ansiedad o la irritabilidad se normalizan como efectos colaterales de un ritmo que no podemos -o no queremos- cuestionar.

Mientras otras sustancias se asociaban al abandono y la pérdida de control, estas bebidas simbolizan la maximización del yo: estar siempre alerta, siempre activo, siempre útil. No emborrachan, pero tampoco relajan; mantienen al cuerpo en un estado de alerta permanente, como si la calma fuera un lujo prohibido.

Más que limitar su venta a menores, convendría preguntarnos qué tipo de sociedad estamos construyendo, una que necesita “combustible” químico para soportar su propio ritmo. Quizá el verdadero problema no esté en la lata, sino en la exigencia de vivir como si cada minuto debiera ser rentable.

Pedro Marín Usón (Zaragoza)

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