Bye bye, León XIV

Publicado: 15 jun 2026 - 07:56
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

“Los privilegios de la Iglesia católica deberían haberse derogado en la primera legislatura de la restauración democrática española, y no perpetuarlos con la firma de un vergonzante concordato anti-laico, que consolida su impunidad legal y legitima sus prevalencias dogmática y sectaria” (José Luis Rodríguez Jiménez, historiador profesor en Universidad Juan Carlos).

La cobertura mediática dada por las cadenas estatales, así como el trato lisonjero recibido por las autoridades españolas, son claro ejemplo de esos privilegios del texto inicial. Doy por sentado que tal parafernalia era debida a la recepción de una visita de un jefe de Estado. Y León XIV es el jefe del Estado de Vaticano con un gobierno teocrático, como Irán o Afganistán. En lógica, cabría pensar en que su visita tendría como objeto tratar de las relaciones bilaterales entre ambos países. Y entre ellas, principalmente, el Concordato vigente, ya suscrito durante la etapa franquista.

Pero no vino a eso. Vino a evangelizar, a darnos clase de moral católica, profesemos o no el credo católico. Lo hizo en la sede de nuestra soberanía nacional, el Congreso de los Diputados. Atacó por inmoral el aborto y la eutanasia, unos derechos consagrados en leyes aprobadas por ese mismo Congreso. Y los diputados aplaudieron a rabiar la bofetada a ellos mismos dada por el pontífice. Son cosas del histórico masoquismo hispánico, nos van las hostias como panes. En cuanto al derecho a la emigración no aporta nada nuevo. Ya hizo defensa de ello Juan XXIII en su encíclica “Pacem in Terris”, así como la encíclica “Gaudium et Spes”, al calor del Concilio Vaticano II. Era de esperar su defensa, por lo que en derecho se conoce como la doctrina de los actos jurídicos propios.

Lo que más lacera al espíritu humano es la actitud de la Iglesia católica frente a los delitos de pederastia cometidos por miembros de la misma. León XIV no tuvo la delicadeza de recibir a las asociaciones de afectados. Unos afectados que solo en la abadía de Montserrat, que visitó el papa, se cifran en cerca de 500.

Para el Gobierno español esos deslices punibles le parecen pecata minuta, así lo mostraron, asistiendo a la misa oficiada por León XIV en el templo de la Sagrada Familia, en la misma diócesis a la que pertenece la abadía de Montserrat. Es que recibir la bendición papal en una liturgia es como recibir el perdón del pecado de corruptelas propias o impropias habidas.

Bye, bye, León XIV ve tranquilo, aún muerto Franco, el Estado español, seguirá rindiendo vasallaje al Vaticano.

Abelardo Lorenzo (Ourense)

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