La Región
Invasiones modernas
Si el 6 de noviembre de 1975 fue una marcha verde, ahora es una marcha azul con el mismo fin: invadir territorio español.
Si antes fue su padre, ahora su hijo sigue la misma línea que su progenitor, con el fin de extender su territorio a costa de España. Primero fue el Sáhara Occidental y ahora Ceuta y Melilla. En esta ocasión cuenta con el apoyo expreso del nuevo emperador mundial, y con el de su socio judío.
Como hace 51 años aquella movilización de 350.000 civiles marroquíes, apoyados por su ejército, ahora envía sobre Ceuta y Melilla decenas de miles de civiles, con el beneplacito de su policía y con la bendición de los ya citados países invasores, genéticamente hablando.
Esta geopolítica de resentimiento, presión y odio hacia un gobierno soberano, lícito y democrático, como el español, nos produce repugnancia al contemplar que cuenta con la defensa y comprensión de los derechosos y “patriotas” propios, quienes aprovechan cualquier incidente para derrocar a un Gobierno al que no reconocen desde el primer momento. Ante esta situación invasora, solo nos resta esperar que al nuevo emperador mundial, se le ocurra, con su aliado marroquí, cobrar un peaje por atravesar el estrecho de Gibraltar.
Cosas peores hemos visto de quienes son capaces de sacrificar la vida ajena, con fines de lucro propio.
La sociedad española debería ser fuerte y rechazar, con firmeza y al unísono, este afán invasor de aquellos imperialistas frustrados que ansían dominar el mundo “haciendo lo que sea”.
Francisco Domínguez Martínez (Ourense)
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