El compromiso social de George Orwell

Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

“He conocido bastantes burgueses socialistas, he escuchado horas sus diatribas contra su propia clase, pero nunca, ni una sola vez, me he encontrado con uno que haya adoptado en la mesa los modales de un proletario. Pero, después de todo, ¿por qué no? Solo puede ser porque, en el fondo, siente que los modales proletarios son repugnantes. De modo que sigue respondiendo al entrenamiento de su infancia, cuando le enseñaron a odiar, temer y detestar a la clase trabajadora”

(George Orwell, “El camino a Wagon Pier”, Ed. Akal, 2025).

Llegué a leer tardíamente a George Orwell. Sea, porque en la década de los sesenta en España deambulábamos en un desierto cultural sobre las dunas arrastradas por el viento franquista. Recuerdo cómo fue mi interés en acercarme a su obra. Aquel agosto londinense de 1969 climatológicamente hablando era llevadero, pero no mi pertinaz hambruna. Cierto día intentaba calmar el meteorismo gástrico producido por el vacío alimenticio dando cuenta de una burger en un “Wimpy House”. Con tanto ahínco daba cuenta del bocado, cuando se acercó a mí un hombre corpulento, quien al ver mis rasgos latinos me preguntó si yo era español. Le respondí afirmativamente. Me relató que había participado en la Guerra Civil como brigadista internacional. Guardaba emotivos recuerdos de aquella estancia suya en España. Abandonamos el local y continuamos la conversación por una calle de Notting Hill .En un momento dado se paró y me señaló una casa azul. Había sido un lugar, como en otros que había residido un compatriota suyo, que había combatido en la Guerra Civil española alistado en las filas del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM): George Orwell, un extraordinario escritor, que, entonces, desconocía.

Mi interlocutor, Mr. Bayle, me encontró descolocado, por lo que me propuse leer sobre el aludido autor. Así fue. George Orwell nunca me defraudó. En la mayoría de sus obras el personaje principal es él mismo. Utiliza un lenguaje sencillo, como un denodado compromiso social con la clase obrera oprimida. Un compromiso contra todo poder autoritario: el fascismo, el stalinismo soviético, hasta denunciar el aburguesamiento socialista.

Las tendencias actuales en el mundo de derivas autoritarias, me mueven a releer a Orwell. ¿Caminamos, cuando permanecemos inermes ante los dictados del “Big Brother”, rumbo a su distopía “1984”?... “Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos más dos son cinco, pues dos más dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa más que las bombas”

Abelardo Lorenzo (Ourense)

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