La Región
Crece el PIB, pero ¿crece el bienestar?
Se suele presentar el crecimiento del PIB como una prueba de que la economía mejora. Sin embargo, para muchas familias la realidad se mide de una manera mucho más sencilla: al pasar por caja en el supermercado, pagar la factura de la luz o llenar el depósito del automóvil.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que el gasto medio por hogar alcanzó en España los 34.044 euros en 2024 y subió hasta los 35.101 euros en 2025. A primera vista, podría parecer una señal de prosperidad. Pero conviene observar en qué se gastó ese dinero.
En 2025, los hogares desembolsaron una media de 5.626 euros en alimentos y bebidas no alcohólicas, 236 euros más que en 2024. La alimentación ya representaba el 16% del presupuesto familiar. La vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles absorbieron 11.665 euros por hogar, un 5,8% más que el año anterior y el 33,2% del gasto total. El transporte supuso otros 4.020 euros. En conjunto, alimentación y vivienda se llevaron casi la mitad del presupuesto medio de los hogares. Para el 20% de las familias con menor nivel de gasto, estos dos grupos alcanzaron el 61,5% del presupuesto. En esos hogares, cualquier subida de los precios del supermercado, de la electricidad o del combustible reduce inmediatamente el dinero disponible para la salud, la educación, el ocio o el ahorro.
La renta neta media por persona también aumentó, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV. Pero una media nacional no explica por sí sola cómo llegan a fin de mes los pensionistas, los trabajadores con salarios bajos, las familias monoparentales o quienes viven de alquiler. Además, los datos de renta de la ECV 2025 se refieren principalmente a los ingresos obtenidos en 2024, por lo que no reflejan plenamente la situación actual.
Por eso sería conveniente que, junto al PIB, se difundiera con mayor claridad un indicador de bienestar basado en la evolución de la renta neta real y del gasto imprescindible: alimentos, vivienda, energía y transporte. No es lo mismo gastar más porque una familia puede permitirse consumir más, que gastar más porque todo cuesta más. El crecimiento económico solo será verdaderamente significativo cuando se traduzca en una mejora del poder adquisitivo y de las condiciones de vida. El PIB puede crecer, pero la pregunta decisiva sigue siendo otra: ¿cuánto queda en el bolsillo de las familias después de pagar lo necesario para vivir?
No se trata de ideologías, sino sencillamente de vivir.
Pedro Marín Usón(Zaragoza)
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