Y después, ¿qué?

Publicado: 26 oct 2026 - 03:50
Carta al director
Carta al director | La Región

Ya falta poco para la siguiente consulta electoral. Debemos analizar los factores que influyen en la decisión del votante, para conseguir que los elegidos sean los más adecuados y convenientes para la mayoría de la sociedad.

Veamos, algunos sólo tratan de transmitir escepticismo, miedo, desdibujando o negando una realidad en la que la economía avanza a un ritmo superior que los socios de la Unión Europea, el empleo crece, así como las libertades que a través del tiempo, y gracias a la lucha social, se van ampliando; la ecología gana el reconocimiento social, se lucha, en lo posible, contra el cambio climático, y otros muchos ejemplos, como las conquistas sociales, que algunos asalariados de la política pretenden derogar para retornar a los años cincuenta del pasado siglo.

Es triste pensar que aún puedan existir personas con esta actitud reprobable, tratando de ganar adeptos en una sociedad libre y con ansias de seguir avanzando en libertades y bienestar social. La pobreza del mensaje político produce, cuando menos, salpullido. Produce escozor escuchar como algunos de los profesionales de la política se dedican exclusivamente a descalificar insultar y ofender hiperbólicamente a los contrarios, sobre todo si tienen la responsabilidad de gobernar según el mandato de las urnas.

Es el momento de preguntarle, sin temor, qué piensan hacer con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), ¿lo seguirán subiendo?; la jornada laboral, ¿la reducirán a 37,5 horas semanales?; las pensiones, ¿mantendrán el incremento igual al IPC y a las mínimas les subirán dos o tres puntos más que al resto, o volveremos al 0,25%?; hablando de pensiones, ¿garantizan el sistema público de ellas o las quieren privatizar?; si tanto piensan en las familias, ¿cómo regularán el mercadeo de la vivienda?; para los más desfavorecidos, ¿se mantendrán las ayudas al consumo eléctrico?; a los estudiantes, ¿se les mantendrán o incrementarán las becas?; a los trabajadores del campo, del mar, del transporte, ¿se le seguirá subvencionando el gasóleo?; si la sociedad es la destinataria de la acción política y de Gobierno, ¿se mantendrán los derechos de los homosexuales, de las mujeres que deseen abortar, de la ayuda a la dependencia?; ¿se respetará la libertad de expresión, o habrá censura?; a los inmigrantes, ¿se les reconocerán sus derechos como personas para salir del mercado negro del trabajo? Respecto de los servicios públicos, ¿se potenciará la sanidad pública, la educación pública, la vivienda pública, el transporte público?

Somos conscientes que toda medida conlleva aparejado un gasto público, ¿de dónde vendrá el dinero si se reducen los impuestos?, ¿cómo cuadrarán las cuentas públicas para tanta mejora social necesaria?.

En este orden de cosas, ¿piensan reducir el número de políticos, fusionando ayuntamientos, eliminando así “paguitas” a miles de alcaldes y concejales?.

Quizá sea el momento de valorar el pasado más reciente y elegir, con sentidiño, a quienes nos transmitan confianza y respeto, rechazando a quienes del insulto, la ofensa y el menosprecio, hacen su argumentario político.

Es la ocasión. Basta de palabrería y discursos grandilocuentes. Más concreción. Propuestas y logros, facilitando al elector y a su capacidad de discernir, el voto que más se ajuste a sus verdaderos deseos y necesidades.

Francisco Domínguez Martínez (Ourense)

Contenido patrocinado

stats