La Región
Ecovigilantes y Colillas
Conviene despertar nuestra conciencia colectiva sobre una amenaza silenciosa que inunda nuestras calles, playas y parques: la contaminación por colillas de cigarrillo. Aunque su pequeño tamaño suele hacernos pensar que son inofensivas, la realidad es alarmante. Una sola colilla puede contaminar hasta cincuenta litros de agua dulce debido a las sustancias tóxicas que acumula su filtro. Estos componentes, que incluyen arsénico, plomo y nicotina, no desaparecen, sino que se filtran directamente en la tierra y los océanos. Ecovigilantes de Franciscanas de Ourense ponen en práctica la campaña “El Río Miño empieza aquí”, ideada por el profesor José Manuel Bouzo, del CPI José García de Mende.
Además, el acetato de celulosa de los filtros tarda más de una década en degradarse, convirtiéndose en dañinos microplásticos. Los animales marinos y las aves confunden estos residuos con alimento, lo que provoca su intoxicación y muerte, alterando gravemente la cadena alimentaria. Arrojar una colilla al suelo no es un gesto insignificante; es un acto de degradación ambiental que nos afecta a todos.
Es urgente que asumamos la responsabilidad de nuestros desechos y exijamos una mayor infraestructura de reciclaje urbano. Necesitamos un compromiso real de los fumadores para usar ceniceros portátiles y evitar este desastre ecológico. El futuro de nuestros ecosistemas depende de que dejemos de normalizar la presencia de este veneno en nuestra naturaleza. Protejamos nuestro entorno antes de que el daño sea completamente irreversible.
Gonzalo Sánchez
(Ecovigilantes de Franciscanas de Ourense)
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