La Región
Reflexiones
Desde que tenemos conocimiento de la historia de la humanidad, el poder ha sido ejercido, en gran medida, por una sola persona. Reyes y emperadores determinaban el destino de muchos pueblos.
Tras la Revolución Francesa, el Estado de derecho trajo la democracia a algunos países, basada en la elección de los ciudadanos. Los gobiernos pasaron a ser elegidos por el pueblo.
En ambas situaciones, las desigualdades se instalaron, en mayor o menor medida, en muchos territorios.
Hoy asistimos, incluso en las democracias más consolidadas, a protestas y revueltas determinadas, una vez más, por desigualdades que impiden vivir con un mínimo de dignidad. Salarios que no alcanzan, viviendas inaccesibles y pensiones inciertas revelan que la democracia, por sí sola, no garantiza el bienestar.
Seguimos buscando un bienestar que la historia no ha conseguido garantizar, ya sea por el autoritarismo del poder, por los efectos de los avances tecnológicos o por un cambio climático que deja sin recursos a quienes menos han contribuido a causarlo.
Pedro Marín Usón (Zaragoza)
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