La Región
El día 15 trasladaron su casa al cielo
Amigos y amigas:
El día 15 de agosto, qué pueblo no estuvo en fiestas. Estos días La Región nos está llevando de fiesta en fiesta. Conviene celebrar que el día 15, María trasladó su casa al cielo, levantó al cielo su vuelo. Y nosotros, mientras tanto, queremos ser caminantes ligeros, ligeros de equipaje siempre, con un horizonte en la vida, con el horizonte siempre de María. Ella ahora, coronada en los cielos, tierra añora, para ser desde allí nuestra auxiliadora.
Estos días en Xunqueira le cantaron: “Al cielo hoy tan lozana/ subes triunfando gloriosa./ Eres Madre, Hija y Esposa/ de Dios, Virgen soberana…”. En Xunqueira saben que a quien reza el día de su fiesta, coloca una flor en su carroza y le acompaña en la procesión, la Santa oye su petición. Este verano en los cuatro conciertos de órgano de su cuasi catedral estará de oyente e inspiradora su virgen auxiliadora. Y todos cantan y escuchan animados por su cura Luis Javier y su alcalde Gavilanes.
Amigos y amigas, inspirados en el último número de la carta encíclica de León XIV, pedimos que, en la fidelidad humilde de cada día y en la festividad del día 15, María acompañe siempre nuestros pasos
El día 15 en Bustavalle entonamos: “Virgen y reina imperial,/ sobre ángeles alzada,/ ya que sois nuestra abogada,/ líbranos de todo mal…”. Y porque sabemos que “siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas”, abriremos nuestras manos a la Virgen de nuestras cosas, como dicen allí los paúles del Monte Medo. Y como nos dicen aquí el cura Manolo Rodicio y sus feligreses, en la parroquia de Nuestra Señor de la Asunción de la capital.
El día 15 a los fieles de la parroquia de Santa María de Vilar de Ponte Ambía, su Patrona les recordó: grandes los que lloran, grandes los que sirven; grandes los que luchan, grandes los que quieren; grandes los que tienen las manos vacías y el corazón lleno de historias y vidas. Y ellos saben que María no ha muerto, se ha dormido, como duermen de noche las rosas, como suavizan el atardecer las brisas.
Amigos y amigas, inspirados en el último número de la carta encíclica de León XIV, pedimos que, en la fidelidad humilde de cada día y en la festividad del día 15, María acompañe siempre nuestros pasos. Así podremos testimoniar la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios y por la Asunción de María.
Adolfo Requejo Rodríguez
(Ourense)
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