La Región
Mesas electorales: ¿siglo XX o tablets?
CARTAS AL DIRECTOR
Muchas veces me indigna cuando escucho expresiones que denostan, generalizando, a los facultativos del Sergas.
Al igual que sucede en cualquier ámbito profesional, en la sanidad pública hay médicos buenos, regulares y malos. Y después, lo sé porque los tengo muy cerca en mi familia, están los excepcionales. Se conocen bien. Los adivinas cuando te miran a los ojos y te acarician con la mirada.
Señor Director, ella es así. La doctora Miren Maite Portuburu te acaricia. No te mira por encima del hombro. No es más que tú. Es como tú. Te enseña el alma. Es, como decía Bertolt Brecht: de los imprescindibles.
Tuve la fortuna de que fuese médica de cabecera de mi madre durante muchos años. Si algo nos acerca a la verdad cuando nos trata un facultativo es la confianza en saber que va a acertar. Que además de poner toda su formación y talento al servicio del diagnóstico, confías en que acertará. ¡Y vaya si acertaba!
Una mañana fría de un invierno pasado, acudí con mi madre a una consulta rutinaria. Al desnudarla para verla vio que se había ensuciado. Me puse incómoda por la situación y quise ponerme a asearla. Ella me tranquilizó, me miró a los ojos serenamente y se puso a limpiarla. “Esos son los imprescindibles”.
Elena Núñez Fernández (Ourense)
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