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CARTAS AL DIRECTOR
Siempre existe “El día después…”
CARTAS AL DIRECTOR
“El enfermo de hybris se presenta con los siguientes síntomas: exceso de confianza en sí mismo; impaciencia constante; falta de atención a los detalles; creerse insustituible. Evalúa una situación con ideas fijas preconcebidas, rechazando todo signo contrario a sus ideas. Es incapaz de cambiar de conducta. Trata a los demás con prepotencia, con una actitud plenamente narcisista”.
David Owen, como médico y tras muchos años de experiencia en la política, publicaría en 2008 su obra “En el poder y en la enfermedad. Enfermedades de jefes de Estado, y de gobiernos en los últimos cien años”. Un libro descatalogado, que solamente se puede encontrar en versión e-book de Editorial Siruela de 2015.
Owen toma el término hybris de la mitología clásica griega cuando humanos engreídos, prepotentes osaban desafiar a los mismos dioses del Olimpo, quienes tomarán debida venganza. Lo que interesa al autor es el porqué de esta actitud de algunos humanos. Una actitud que solamente podría darse en aquellos que se embriagan de poder. Un poder emanado de determinada legitimidad: democrática, carismática, o dictatorial.
Creo que no ando tan errado en considerar a Donald Trump, actual presidente de USA, como epílogo a los políticos analizados por Owen. Un prototipo de narcisista, prepotente, que se cree por encima de sujeción a cualquier norma jurídica local o internacional, institución política o social. Quien critica o desafía a sus desvaríos es un enemigo a batir, y si ello es necesario acude a la violencia militar, al embargo o desmedidos aranceles de bienes.
Podemos, usando la jerga popular, decir que se considera el puto amo de Occidente. Un Occidente cuya garita de control fronterizo en Oriente Medio está encomendada a un criminal de guerra, el sionista Netanyahu, otro personaje tocado por el síndrome de Hybris, creído estar uncido por Yavéh.
Triste panorama se nos presenta hoy, como en un futuro no muy lejano. Nos mueven como peones en un mundo, en el que las superpotencias resucitan la Doctrina Breznev: no injerencia en sus zonas de influencia, EEUU en Occidente, Rusia en Euro-Asia, China en Asia-Oriental.
Entro en sopor mental, y apenas logro imitar el grito de Julio Anguita: “¡Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen!”.
Abelardo Lorenzo
(Ourense)
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