La Región
Dejemos huellas bonitas
Al nacer ya tenemos sacada la entrada que nos permitirá subir a la montaña rusa de nuestra vida. Una vez colocados en la vagoneta de salida, con las medidas de seguridad al uso, mantendremos la calma en los primeros tramos del recorrido, con la curiosidad que este viaje espontáneo nos pone a nuestro alcance. Anclados al cinturón de seguridad de nuestros progenitores, nos zambulliremos, subiendo y bajando, por los vericuetos de nuestro mundano destino. La toma de decisiones para valorar el riesgo de esta aventura, nos llegará al final; cuando comprendamos que, de nada nos valdrá elegir la dificultad de nuestra andadura, pues, el final del mismo acaba en el principio del viaje.
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