La Región
Homenaje a doña Gloria Abadín Pumar
Dos noticias recientes muestran el futuro inmediato: los supermercados de EEUU implantan etiquetas digitales que ajustan precios en tiempo real mediante algoritmos, y la cosecha española de cereales cae a 20,5 millones de toneladas por el clima adverso.
En el comercio, queda atrás el tendero de toda la vida, que conocía a sus clientes y daba trato personal. Ahora algoritmos deciden precios sin empatía, solo datos. En el campo, el agricultor depende del cielo, sin control sobre sequías o calor extremo.
El consumidor enfrenta precios que cambian sin razón y alimentos que escasean por clima
Son dos mundos: uno tecnológicamente “listo”, controlado por algoritmos; otro dependiente del clima, sin posibilidad de gestión. Pero lo más grave es el contraste con la política. Mientras el futuro avanza a velocidad digital, los gobernantes en España siguen con modelos clásicos, como el del campo que espera del cielo.
La política española encaja en el segundo modelo: depende de fuerzas externas, no gestiona lo que ocurre. Mientras algoritmos manipulan precios globalmente, aquí se debate entre normas viejas y subsidios tradicionales.
El consumidor enfrenta precios que cambian sin razón y alimentos que escasean por clima. Y la ciudadanía, políticas que no respiran el futuro. Quienes controlan la tecnología ganan; quienes dependen del cielo -y de la política clásica-, pierden. ¿Qué mundo nos espera?
Pedro Marín Usón
(Zaragoza)
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