La Región
¿Y la finca pa’ cuando?
Se cumplieron ocho años de la elección, por primera vez, de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Fue cuando José Luis Ábalos, hoy en prisión, pronunció el ahora paradójico discurso de la necesaria “regeneración”. Estaban en la tribuna del hemiciclo en el Congreso de los Diputados la esposa de Sánchez y su hermano, desconocemos si Cerdán y Aldama…¿andaría ya Leire por allí? Pocos aventuraban el “Sanchezgate” actual que hace que todo socialista que se precie lleve tiempo comulgando con ruedas de molino. Y nunca mejor dicho tras la visita a España de León XIV esta semana.
Se lo escuché a Tomás Gómez, otrora secretario general del PSOE de Madrid de 2007 a 2015, sin ningún tipo de miedo ni complejo: “Pedro Sánchez mató al PSOE”. Así de clarito, sin cortarse al calificarlo de “monstruo político”, describiendo el actual escenario como de deterioro institucional produciéndose sin disimulo un ninguneo del poder legislativo. Se suceden las noticias y los audios a borbotones generando una cloaca interminable ante la incredulidad de los que, todavía por amor a la moqueta, siguen aceptando pulpo como animal de compañía. La tozudez de los hechos deriva en un servilismo atroz cuando, ante la entrada de la UCO en la sede socialista de Ferraz argumentaban desde el pesebre que “no era un registro sino un requerimiento de información”. Un ejercicio de miseria moral que encaja con la frase gallega “mexan por nós e temos que dicir que chove”.
El delirio del yerno de Sabiniano, el de las saunas, sigue aumentando hasta el infinito. Se agarra a clavos ardiendo como el del “joyero” Zapatero o el del ministro que ha degenerado en Pequeño Marlaska. Su egoísmo, arrogancia, soberbia y prepotencia no tiene parangón. Lo cuenta Maxim Huerta cuando, en el despacho presidencial de Moncloa, mientras “decidían” la dimisión del ministro, le preguntó Sánchez: “¿Cómo crees que voy a pasar a la historia?”. Me lo imagino con las manos en los bolsillos abriendo su americana con la mirada perdida ante un gran ventanal como si se tratara de JFK en la residencia familiar de Hyannis Port. También me viene a la memoria la escena en la que Michael Corleone, parado detrás del cristal de una ventana, en “El Padrino II”, baja la cabeza y cierra los ojos después de escuchar el disparo que Al Neri efectúa para matar a su hermano Fredo. La misma crueldad de Sánchez cuando dice “no me consta”, “no recuerdo” o “no le conozco” ante todos los indicios que lo incriminan presuntamente como el máximo responsable de todos los desmanes que vamos conociendo.
Por eso esta maldad de Sánchez lo convierte en protagonista destacado de la actualidad, rivalizando con iconos globales como Bad Bunny. Y no nos cuesta nada imaginar quién estaría en La Casita de Sánchez, siguiendo la escenografía del artista puertorriqueño. No nos extrañaría ver a algún ex fiscal general del Estado, la directora general de la Guardia Civil, Begoñas y Jessicas, Koldos y Leires… Muy mal Sánchez. Very Bad.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
ENCUENTRO EN LA CAPITAL DEL TURIA
La Asociación de Licenciados y Doctores Españoles en Estados Unidos celebrará su congreso en Valencia
POLÉMICAS POR LOS EXÁMENES
Manuel Reigosa, rector de la UVigo lamenta “errores humanos” de la PAU
AGORA ESTREA "MAMMA MIA!"
A inesgotable factoría musical do instituto Chivite de Verín segue a pleno ritmo