Giles Tremlett, ¿Otro curioso impertinente?

Publicado: 08 dic 2025 - 01:10
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

“General Franco: una mediocridad en todo excepto en crueldad./ El tirano de pacotilla que gobernó España durante 40 años”. (Editorial “The Times”, 01.11.2025).

Así titula el rotativo londinense sobre la biografía de Franco llevada a cabo por el escritor Giles Tremlett en su obra última obra publicada: “Franco. El dictador que moldeó un país” (Editorial Debate, junio 2025). Tremlett forma parte de los escritores británicos de afición hispanista que analizan nuestro pasado y presente con objetividad alejados, algo que siempre irrita a trasnochados chauvinistas, que han tildado a estos hispanistas de unos curiosos impertinentes.

Pese a las más de seiscientas páginas, de notas sustraídas de una abundante bibliografía, es una lectura que entretiene. Y entretiene porque deja que sea el propio lector quien juzgue la personalidad del dictador que rigió España casi cuarenta años, sin parangón en el continente europeo. Sería aconsejable que nuestra actual juventud, sobre todo aquella que enarbola banderas franquistas, que exhibe símbolos y saludos fascistas y nazis como entonan el cántico falangistas se les enseñase desde la escuela aquella dictadura. Una dictadura que declaraba ilegal toda manifestación ya sea contra su gobierno, huelgas obreras exigiendo mejoras laborales, o de estudiantes en procura de equiparación de derechos democráticos con los que gozaban los jóvenes europeos y norteamericanos.

El sindicalismo libre estaba prohibido. Días atrás mantuve un feliz encuentro con Antonio Doval, docto profesor de Geografía Humana de la Universidad de Santiago de Compostela. Entre la larga y amena plática surgió mi recuerdo en aquellos días de la revuelta estudiantil durante el curso 1967-1968 en Santiago. Le conmovió como una pacifica asamblea convocada por el Sindicato Democrático de Estudiantes ganador en las elecciones “toleradas” por la mayoría de decanos de Facultades, dentro de una facultad era disuelta por la policía, al grito del comisario ¡”carguen!”, con toque de corneta. Sentados los estudiantes fueron aporreados y con patadas, y arrastrados, alguno con sangre en cara o manos, hacia la salida del recinto. Violencia policíaca superada al anterior desalojo del Rectorado ocupado por los estudiantes.

Cualquier publicación periodística, libro o película debía contar con el nihil obstat del censor. Relacionado con el párrafo precedente, La Voz de Galicia por el seguimiento de lo que acaecía en Santiago, fue sancionada con 200.000 pesetas y el cese de su director. Cese que alcanzaría al r de USC y al director general de Universidades por ineficaces. Al ver esas manifestaciones ultraconservadoras, medito sobre aquella afirmación del escritor español Benjamín Jarnés, “La Historia no es la maestra de la vida: nadie escarmienta”.

Abelardo Lorenzo (Ourense)

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