La Región
Poder volar
CARTAS AL DIRECTOR
Tras el reciente fallecimiento de mi abuelo, Manuel Crespo, deseo expresar públicamente el agradecimiento de toda mi familia a los profesionales del Servizo Galego de Saúde que lo atendieron durante sus últimos días.
En especial, quiero reconocer la extraordinaria labor del equipo de Hospitalización a Domicilio (HADO), cuyos médicos y enfermeros nos acompañaron con una profesionalidad, un cariño y una humanidad que nunca olvidaremos. Gracias a ellos, mi abuelo pudo permanecer en su hogar, rodeado de su familia y con la máxima dignidad y confort posibles hasta el final.
Quiero destacar también a la doctora Angélica Molina, médica de cabecera de mi abuelo en el Centro de Salud de A Ponte, siempre pendiente no solo de él, sino también de mis padres como cuidadores. Y a la doctora María Jesús Silva, médica de familia de mis padres, que supo comprender que detrás de cada paciente hay una familia que también necesita apoyo, orientación y cuidado. Dos profesionales con una sensibilidad y empatía dignas de los mayores reconocimientos.
En tiempos en los que con frecuencia hablamos de listas de espera, carencias o problemas del sistema sanitario, considero justo recordar que la sanidad pública está formada por profesionales extraordinarios que cada día desempeñan su labor con entrega, conocimiento y una profunda vocación de servicio.
Mi familia ha tenido la suerte de encontrarse con algunos de ellos. Por eso escribo estas líneas: para darles las gracias y para reivindicar una sanidad pública que debemos cuidar, proteger y valorar como uno de los mayores patrimonios colectivos de nuestra sociedad.
Lorena Crespo
(Ourense)
Contenido patrocinado
También te puede interesar