Guerra climática

Publicado: 25 jul 2026 - 03:40
La Región

Año tras año, los incendios regresan con la misma crudeza durante el verano. Y año tras año, la respuesta sigue siendo en gran medida reactiva: se actúa cuando el daño ya es irreparable, cuando se han perdido vidas y miles de hectáreas han sido arrasadas.

La intervención de la UME resulta valiosa y necesaria, pero no deja de ser una respuesta de emergencia. La verdadera pregunta es por qué seguimos sin apostar decididamente por la prevención. En un contexto de cambio climático, con temperaturas más extremas y periodos de sequía prolongados, el riesgo ya no es excepcional, sino estructural.

Se habla con frecuencia del aumento del gasto en defensa, en parte impulsado por compromisos internacionales como los de la OTAN. Sin embargo, cabe preguntarse si parte de esos recursos no deberían orientarse también a amenazas internas y crecientes como los incendios forestales. No se trata de sustituir funciones, sino de reforzar capacidades: vigilancia, apoyo logístico, medios aéreos y coordinación en tareas preventivas podrían beneficiarse de una mayor implicación.

Más allá de ello, la clave sigue estando en una gestión forestal continua, en la limpieza de montes, en la inversión en brigadas estables durante todo el año y en una mejor coordinación entre administraciones. Sin prevención, cualquier despliegue será siempre insuficiente. ¿Podría el ejército colaborar en esta labor?

El clima cambia, y lo hace con rapidez. La respuesta pública sigue siendo la pasividad y siempre haciendo lo mismo: nada.

Pedro Marín Usón

(Zaragoza )

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