La Región
La población y sus movimientos
Se escucha con frecuencia que el medio rural sufre una sangría poblacional irreversible. Es el momento en el que aparecen los políticos iluminados, quienes desde sus despachos, en las villas, ciudades, capitales de autonomías o del Estado, hacen una llamada para la repoblación de aquellos lugares que ellos mismos abandonaron y a los que no piensan regresar. No les gusta la agricultura ni el pastoreo, pero no les falta verborrea fácil animando el retorno al campo que, como buenos urbanitas, no les gusta pisar salvo de visita o en campañas electorales. Incluso son varios los alcaldes que no residen en el concello que representan. Una cosa es predicar y otra dar pan.
Como la realidad supera a la ficción, vamos a analizar objetivamente los flujos poblacionales en nuestra provincia, víctima de una emigración que en la segunda mitad del siglo pasado despedía dolorosamente a familiares o amigos camino de Europa, de América o a otras zonas del país. Abandonemos el relato falaz y remitámonos a los hechos.
Recientemente se ha publicado en La Región la posibilidad de fusión de los concellos de Ribadavia y de Carballeda de Avia. Veamos algunos datos. Desde 1950 Ribadavia ha perdido el 33.57% de sus habitantes, mientras que el de Carballeda lo hace en un 64.62%.
Continuando en esta línea, observamos como el Concello de A Veiga do Bolo tenía 6.644 habitantes en 1950, mientras que en la actualidad ha perdido el 87% de aquellos vecinos.
Es obvio que todos conocemos los motivos de este movimiento poblacional
De la misma forma nos podemos referir al Concello de O Bolo que de 5.285 habitantes en 1950, sólo tiene 789, es decir un 85% menos.
Se podría continuar con Montederramo, Parada de Sil, San Xoán de Río, A Teixeira, Cenlle, hasta una lista de 86 concellos de los 92 existentes en nuestra provincia. Dos de ellos sólo tienen dos habitantes por km2.
En el lado opuesto está Barbadás, que desde 1950 incrementó su población en un 159% hasta los más de 11.200 habitantes, siendo el quinto concello más poblado de Ourense. Así mismo, la capital de la provincia aumentó su población en un 90% desde 1950. Sólo el 6.52% del total de municipios ourensanos aumentaron su vecindario o, dicho de otra forma, el 93.48% de los concellos perdieron población de forma significativa.
Es obvio que todos conocemos los motivos de este movimiento poblacional. Ante esta evidencia indiscutible, preguntémonos si alguno de nosotros estaría dispuesto a repoblar el medio rural que, siendo precioso, tiene muchas y variadas carencias. Éstas no las sufren las poblaciones más habitadas, pero no son tan hermosas.
La realidad, a veces, supera los deseos y la razón. Pongamos los pies en la tierra y asumamos los hechos imparables. La realidad supera a la ficción. No es resignación, es objetividad. Estos datos deberían servir para que aquéllos que eligen la política como profesión y/o salida laboral empiecen a reflexionar sobre la conveniencia de diseñar un nuevo mapa municipal que se ajuste a la realidad social, en vez de a su exclusiva conveniencia.
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