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¿A dónde quiero llegar con este planteamiento? A lamentar el espectáculo de la cúpula católica y a lamentar al espectáculo de la cúpula gubernamental motivo de la manifestación de los católicos en Madrid. A estas alturas de la película sólo puedo recomendar una cosa: estúdiense nuestra Constitución porque está claro o que nunca la han sabido o que se les ha olvidado.
Yo me inclino por lo de que se les ha olvidado porque después de 30 años funcionando en armonía, concordia y pactos puntuales, ahora saltan a la gresca y vuelve la crispación que ya creíamos desaparecida a la vista del fracaso con el tema terrorista.
El integrismo despectivo e intolerante que rezuman las palabras de ambas cúpulas es intolerable para la gran madurez de nuestra democracia. Porque a unos han perdido la fe o los otros se han olvidado de su programa electoral.
Para los cristianos, el objetivo es creer en las palabras de Cristo, quien desea el ciento por uno en esta vida para los suyos, es decir, el bienestar, y luego la vida eterna. Lo de creer en la vida eterna es muy personal y jamás impositivo y lo del bienestar es el objetivo común que ambas cúpulas deben procurar para sus gentes.
Sólo recomiendo fidelidad a los principios y programas, tanto a un bando como al otro. Pero fidelidad sin ira, fidelidad sin descalificación, fidelidad sin insulto, fidelidad sin amenaza, fidelidad con sinceridad. Lo contrario es puro fariseísmo.
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