La Región
Soliloquio luctuoso
Los que padecemos enfermedades crónicas queremos dar las gracias al ser humano. Se podría pensar que, toda la humanidad cabría en este agradecimiento, pero no es así. No caben aquí las personas que, no sólo piensan en ellas y en su espurio ego, sino que, además ignoran el “apestado” mundo en el que transitan los enfermos crónicos. El ser humano al que me refiero, hace gala de su precisa descripción: es condescendiente, cercano, de mirada limpia, de corazón transparente, además de tener una piel versátil que se adapta a la medida a su semejante, para curar sus heridas emocionales y físicas. Desde aquí quiero dar las gracias a todas esas personas reales que, habitan el planeta Tierra, y lo dignifican igual que el oxígeno que respiramos nos da la vida.
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