Soliloquio luctuoso

Publicado: 16 sep 2026 - 01:55
Carta al director
Carta al director | La Región

Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte/ contemplando/

cómo se pasa la vida,/ cómo se viene la muerte/ tan callando;/ cuán presto se va el placer;/ cómo después de lo

acordado/ da dolor;/ cómo a nuestro pesar/ cualquiera tiempo pasado/ fue mejor”

(Jorge Manrique, “Coplas por la muerte de su padre”).

Andaba ensimismado en plática con mis soledades, regadas con placenteros sorbos de néctar riojano en un bar del barrio, cuando la vecina Raquel se me acercó con el ejemplar de La Región para informarme del fallecimiento de Fernando Gómez Alvarez. Habíamos labrado una gran amistad cuando coincidimos trabajando en la desaparecida Caixa Ourense. Compañero comprometido con las mejorías laborales para quienes trabajábamos en aquella entidad. Una amistad que seguiríamos manteniendo fuera ya yo de Caixa Ourense. Aquel trato se avivó cuando confió en mí para legalizar un edificio en el que eran copropietarios dos primos suyos. Alcanzando mi jubilación, confundí ésta con un aislamiento social, tratar de acompañarme con mis propios pensamientos. En estos momentos los abandono, para reflejar los sentimientos que guardé de aquel probo compañero, que hoy descansa en la gloria de los buenos y los generosos.

Busco en los obituarios firmados por Chicho Outeiriño, y me topo que hace un mes, también, se alejó de la vida Juan Fernández Novo. Me dejó patidifuso. Le veía con cierta frecuencia paseando a su perro. Gracias a sus conocimientos económicos-financieros con los que me preparó, ingresé en Caixa Ourense. Fue el inicio de una franca amistad, y que mantuvimos cuando conjuntamente abandonamos, voluntariamente, aquella convaleciente entidad. Como era de esperar, dejó impronta de su saber hacer en Adolfo Domínguez. Allí trabó amistad con otro amigo en común, Xosé Manuel Rubín. En cierta ocasión nos habíamos conjurado en comer los tres en cierto bar famoso por sus comidas caseras. Lo fuimos demorando tanto, que al final aquella extraordinaria cocinera dejó el local. Hoy pienso que el mejor menú es aquel que nos brinda una leal amistad, la que compartí con Fernando Gómez y Juan Fernández Novo.

Ahora vuelvo a mis soledades, silenciadas al evocar a dos amigos que vivirán para siempre en mis recuerdos.

Abelardo Lorenzo (Ourense)

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