La Región
Kaos en la avenida de portuMal
Me dirijo a todos los vecinos de Ourense con la misma resignación que muchos vecinos del barrio de O Couto, que a diario se ven obligados a sortear el caos y el desastre que, inexplicablemente, el Concello de Ourense sigue empeñado en mantener en la avenida de Portugal. Una vía que, en vez de ser un símbolo de progreso, parece una obra de arte abstracto en constante evolución, donde la pavimentación se ha convertido en un campo de minas y los baches, en una invitación a la aventura.
No sé si el actual gobierno local está practicando alguna estrategia de distracción, o si simplemente ha decidido que la ciudad puede seguir en ese estado mientras ellos se dedican a otras prioridades más “urgentes”. Lo cierto es que, no en vano, los vecinos y comerciantes del Couto tenemos que soportar el “encanto” de una avenida que más bien parece una broma de mal gusto.
Pero no todo está perdido. La paciencia de los residentes y comerciantes tiene un límite, y quizás solo sea cuestión de tiempo que el gobierno local entienda que, en realidad, no basta con prometer, hay que actuar.
Mientras tanto, seguimos animando a nuestros vecinos a no rendirse, a luchar por mejorar nuestro barrio, y a recordar que la verdadera riqueza de Ourense reside en su gente, no en las obras inacabadas y promesas incumplidas.
A ver si algún día la avenida de Portugal deja de ser un ejemplo de “kaos organizado” y se convierte en una vía digna del esfuerzo de todos los que aquí vivimos y trabajamos.
Hoy más que nunca debemos guiarnos por los cuatro principios del estoicismo: valentía, templanza, sabiduría y justicia.
Rubén Garrido Rivero (Ourense)
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