La Región
Justicia y equidad
Te escribo desde la tristeza de ver arrasado mi querido pueblo, mi comarca, la siempre olvidada Valdeorras. Aquí no hay eucaliptos, vivimos de las viñas que tanto esfuerzo requieren día tras día, año tras año. Producimos, gracias a ellas, unos vinos que son nuestro sustento pero también nuestro orgullo. Y hoy, día difícil, sabemos que la dejación de las distintas administraciones no van a poder con nosotros: queremos vivir dignamente de nuestro trabajo, pagar nuestros impuestos y contribuir con nuestro granito de arena a que el rural pueda seguir existiendo.
A los burócratas de Bruselas, tan entregados a legislar de espaldas al campo y, en general, a la ciudadanía, les voy a explicar que a principios de este año solicitamos un cambio de uso forestal a agrícola para plantación de nuevo viñedo. “Gracias” a una normativa europea nos ha sido denegado porque requiere presentar un informe de impacto ambiental. Se lo hemos encargado a un ingeniero forestal, lo hemos presentado y hemos llamado a la administración correspondiente (medio rural): la respuesta del funcionario fue :“es un expediente sencillo, no hay afectación de patrimonio, confederación o red natura pero ármate de paciencia porque el tiempo de respuesta va a ser de entre seis meses y un año”. Ahora ya no nos hace falta la respuesta porque ha ardido todo y el impacto ambiental lo ha causado vuestra desidia. Estoy casi seguro de que habrá una ley que nos va a impedir utilizar esos terrenos como viña hasta que vuelva a crecer la vegetación y hasta que vuelvan a arder. Es el puto día de la marmota.
A los gobernantes de España: el catastro de rústica es una catástrofe. La mayoría de las fincas están catastralmente a nombre de los abuelos de la generación de nuestros padres (y yo tengo 47 años), no coincide con la realidad y así es imposible ordenar el medio rural. Es algo parecido a intentar hacer un rascacielos sin planos. La consecuencia es que hay infinidad de parcelas que están sin limpiar y eso es gasolina, eso es sentencia de muerte para nuestros montes.
A los de la Xunta: cada vez quedamos menos en el rural. La trasposición de leyes europeas a Galicia no se puede hacer como si fuéramos Suecia. No tiene sentido que no se pueda cortar una “gaia” de un árbol para reutilizar en tu huerta de tomates o fabas. No puede ser que la plantación de un viñedo requiera unos trámites parecidos a la instalación de Altri, no puede ser que nuestro registro vitícola esté sin actualizar y que perdamos nuestros derechos históricos de viñedos y que los tengamos que ir a comprar a la Mancha.
Al ayuntamiento: no hay una motobomba en el pueblo, exigir la limpieza de los solares o fincas rústicas no da votos…
Con este panorama que expongo debo aplicar el dicho de “todos la mataron y ella sola se murió”. Ahí tenéis las causas. Las consecuencias tendremos que pagarlas los ciudadanos de a pie, los que no somos directores artísticos de la ópera de Badajoz, ni reformamos nuestra sede en “B”.
Hoy leo en el periódico que Rueda le escribe una carta a Sánchez pidiéndole medios y este le traslada que Galicia tendrá más medios para luchar contra el fuego. Ya os digo que van tarde, muy tarde, como casi siempre. Ahora vendrán a sacarse la foto y luego nos olvidarán. Pero que sepáis, políticos que solo defendéis vuestras siglas y no los intereses del ciudadano, que nosotros ni olvidamos ni perdonamos.
José Ramón Rodríguez Castellanos
(Gerente de la bodega Joaquín Rebolledo y expresidente del Consello Regulador de Valdeorras)
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