Antes de que la luz deje de entrar por la ventana

Publicado: 20 oct 2026 - 00:50
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

¿Te imaginas un día sin el olor del café por la mañana? ¿Sin el saludo de ese vecino con el que siempre coincides en el semáforo de la esquina? ¿Sin ese reflejo de la luz del sol entrando por la ventana a las doce y media? Probablemente, nada de eso nos parecería importante hasta que dejara de estar ahí.

Vivimos pendientes de lo extraordinario. Esperamos los viajes, los grandes logros, esas fechas señaladas en el calendario. Vivimos contando los días que faltan para que ocurra algo, como si la vida estuviera siempre a punto de empezar. Mientras tanto, los días corrientes pasan casi sin dejar huella.

Y, sin embargo, ¿qué sería de nosotros sin esas pequeñas costumbres que ni siquiera sabemos que esperamos? Sin la risa inesperada de alguien, sin una canción que suena justo cuando la necesitamos, sin esa torpeza entrañable que un extraño comete delante de ti, y sin la sonrisa cómplice que le dedicas cuando se da cuenta de que lo habías visto. ¿Será, acaso, que lo inesperado y cotidiano es lo que más llena nuestra vida al fin y al cabo?

Quizá el problema no sea que nos sucedan pocas cosas buenas, sino que nos hemos acostumbrado tanto a ellas que hemos dejado de reconocerlas. Necesitamos que algo desaparezca para comprender el lugar que ocupaba en nuestra vida.

No podemos detener el tiempo ni evitar que las cosas cambien. Pero sí podemos aprender a prestar atención antes de que sea demasiado tarde. Antes de que la luz deje de entrar por la ventana.

Paula Fernández Murias (Ourense)

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