La necesaria formación política

Publicado: 14 mar 2026 - 03:10
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Diversos sociólogos y politicólogos afirman que vivimos en un “mundo complejo”. Para algunos, esta complejidad viene caracterizada por un “cambio de ciclo”. En las manifestaciones del 15M gritaban los jóvenes: “No somos antisistema, el sistema es antinosotros”. El sistema ha creado un mundo de la desinformación en el que no se puede conocer la realidad. Se trata de una generación que es víctima del fin de un espejismo: el creer que las cosas son como nos las cuentan. Esta cambio está marcado por el recurso a la “ley del más fuerte”, frente a la necesidad de recurrir a la negociación de medidas reflejadas en tratados.

En la vida política siempre ha habido medias verdades y verdades alternativas. Formaban parte de lo que hoy llamamos “guerra cognitiva”. La “guerra fría” ha recurrido con frecuencia a la desinformación para lograr sus objetivos de desestabilización. La desconfianza ha penetrado hasta la médula del sistema. La indignación impulsó una nueva forma de protesta. Desde la información objetiva, los objetivos marcados se hace más asequibles. Desde la desinformación se crea la falacia del populismo, se apunta a objetivos alcanzables que, en realidad, no lo son.

La información hoy está fuera de todo control. La ética es una planta rara, y poco buscada. Se ha montado una guerra a partir de la desinformación. Sólo la historia pondrá las cosas en su sitio. No es suficiente la “buena voluntad” de los periodistas. Pertenecen a un sistema basado en la guerra. La información es sólo una parte. No se puede defender belicismo y pacifismo al mismo tiempo. Es una utopía, aunque, como toda utopía, ayuda a caminar en pos de una meta, siempre lejana, pero que algunas veces es posible alcanzar. La mayoría de las personas veraces que hoy día se declaran partidarias de la utopía creen estar defendiendo, de hecho, una sociedad más justa, más igualitaria, más habitable y que además puede ser realizable, al menos, de forma aproximativa.

El tiempo de las utopías no ha pasado, adquiere una importancia decisiva en el mundo de la información. Pero ha de haber informadores veraces. Comprometidos con la verdad. El futuro no está sólo en manos de los que elaboran la información. Los que reciben información han de tener la formación intelectual y moral para contrastarla. Han de ser críticos con la información y los informadores, y al mismo tiempo alentarlos en la lucha por la justicia y la paz.

La utopía como ilusión es posible si se lucha contra la desinformación, contra la injusticia y las desigualdades. No se puede hacer información sin ética. Ello es posible hoy en medio de la “guerra cognitiva” porque en la medida que aumenta el malestar político (expolios, crisis ecológica, desigualdades crecientes,) se hace imperioso situarse junto a los desinformados para elaborar una información veraz. Son los que pueden notar la diferencia entre tener una información veraz que les capacite para transformar la realidad y los que se ven utilizados para aceptar la sociedad de la desinformación.

Moncho Ramos Requejo

(Maceda)

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