En Ourense las abuelas visten bien

Publicado: 27 jul 2025 - 05:05
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Amigas y amigos:

“En Ourense las abuelas visten muy bien”, han escrito. Y yo constato que en el municipio de Maceda también. No sé si las abuelas y los abuelos en Ourense y en Maceda se encuentran tan bien arropados por dentro como por fuera. La soledad es un ropaje que se esconde, una sombra que acompaña a los mayores con bonitos vestidos de día y floridos colores de noche. Acompañados, muchos, solo por la televisión, día y noche.

Es interesante que nuestra vida se llene de años y más interesante aún que los años llenen nuestra vida. Para eso, los hijos tienden su brazo al padre desvalido y alargan su mano a la madre indigente, porque efímera es la belleza y vana la hermosura. Y, sin duda, en la familia, el mejor tesoro es la ternura. En el jardín de la vida del abuelo, observamos que sus años son flores, sus arrugas, surcos y sus ojos, fulgores.

El día 27 de julio celebra la Iglesia Católica la V Jornada Mundial de los abuelos y los mayores, bajo el lema: “¡Feliz el que no ve desvanecerse su esperanza!”. El papa León XIV ha destacado la importancia del papel de los ancianos en la familia y la sociedad; les pide ser “testigos de esperanza”. Y nos insta a todos a una “revolución del cuidado” hacia ellos. En este sentido trabaja “Bantabá”, un proyecto pionero de la parroquia de Santa Eufemia de nuestra capital.

San Joaquín y santa Ana fueron los abuelos de Jesús de Nazaret y, por eso, son los patronos de los abuelos y de todos los ancianos. En el museo de nuestra catedral se conserva una talla del anciano san Joaquín con largas barbas y vestido con túnica y un pequeño manto sobre los hombros; se apoya en un cayado y tiene un carnero a los pies, alusión a su oficio de pastor.

Amigos y amigas, un sabio antiguo expresaba: “Aunque uno viva setenta años y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil porque pasan a prisa vuelan”. Y otro sabio de hoy nos propone encontrar la música que cada uno lleva dentro y, con ella, bailar alegres en los días radiantes y en los momentos más lentos. Porque al final nos invitarán a pensar: “No llores porque se terminó, sonríe porque sucedió”.

Adolfo Requejo Rodríguez (Ourense)

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